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miércoles, 23 de julio de 2014

Qué haría, si fuera Ministro de Economía


Desde hace algunos años, ofrezco en un blog y en la prensa mis reflexiones acerca de la política económica que los gobiernos vienen ofreciendo. 

23 de July de 2014
Por Adrián Ravier

Desde hace algunos años, ofrezco en un blog y en la prensa mis reflexiones acerca de la política económica que los gobiernos vienen ofreciendo. En general, he sido crítico de cada política económica aplicada, y descreo que esto pueda cambiar en el futuro.

Frecuentemente, mis interlocutores me cuestionan qué haría yo si fuera el responsable de decidir la política económica de un país, pero la respuesta no es simple. Me tomo aquí este espacio para reflexionar sobre este problema.

En primer lugar, me presentaría ante los medios para aclarar que no soy un salvador, y exclamaría con humildad que la economía no puede depender de un solo hombre que lo planifique todo. En lugar de un ingeniero, el Ministro de Economía debiera pretender ser un jardinero, creando el contexto adecuado para que la economía se desarrolle.

En segundo lugar, aclararía a la opinión pública que la economía somos todos los que participamos en ella, y que ésta sólo se desarrolla o deja de desarrollarse a partir del trabajo, el comercio y la generación de riqueza que cada individuo pueda crear.

En tercer lugar, indicaré que es por ello que 'las instituciones importan' porque son éstas 'reglas de juego' las que ofrecen incentivos o des-incentivos para el trabajo, al comercio y a la generación de riqueza.

En cuarto lugar, explicaré que la razón por la que Argentina no cuenta aún con una industria genuina, pujante y sólida, no la encontraremos en la falta de “protección” por parte de la política económica aplicada por los sucesivos gobiernos durante décadas, sino por la falta de “instituciones” que generen los incentivos adecuados para que los individuos puedan crearla. Una industria que cuenta con aquellas características no podrá “crearse” en una década bajo políticas de crédito blando, protecciones arancelarias y subsidios. Más bien, deberá favorecerse la libertad individual, la economía de mercado, la propiedad privada y limitarse al gobierno sólo a ofrecer el contexto adecuado para su desarrollo.

A partir de esto, mi rol en el gobierno no podrá ser otro que eliminar los obstáculos para que las fuerzas creativas de cada persona puedan desarrollarse. Deberé con un equipo económico bien formado, convencido y transparente, identificar todas aquellas normas que benefician a unos a expensas de otros, y sugeriré al gobierno y al Congreso derogarlas.

Será fundamental que este equipo de trabajo tome consciencia de los peligros que la tarea implica, porque cada norma a derogar representa un beneficio para ciertas personas que inmediatamente intentarán detener el proceso, con lobby, con corrupción e incluso con amenazas y fuerza.

Pienso que nadie debiera asumir la función de Ministro de Economía si no está dispuesto a enfrentar los poderes políticos y económicos formados durante décadas bajo el manto del gobierno.

¿Qué quedaría del marco jurídico actual si eliminásemos toda norma que implique un obstáculo para las fuerzas creativas de los argentinos y de los extranjeros que quieran trabajar en suelo argentino, como de hecho manda nuestra Constitución Nacional? La respuesta puede encontrarse tras cuatro años de intenso trabajo. Desde luego, la tarea implica una interrelación con los otros Ministros y el Presidente del Banco Central de la República Argentina. El Ministerio de Trabajo, por ejemplo, debería buscar flexibilidad laboral para que las empresas puedan adaptarse al dinamismo del nuevo mundo globalizado y los desafíos que este presenta. El Banco Central deberá buscar principalmente la estabilidad monetaria, y olvidarse por completo del pleno empleo, objetivo que “mi” ministerio y el de Trabajo debieran resolver independientemente de la política monetaria.

Aún bajo el éxito de este modelo, está claro que resurgirán al tiempo los peligros por volver a recrear el marco jurídico actual, sujeto a prebendas y favoritismo político, pero su vigilancia deberá surgir de los argentinos y de la democracia.

Es por esta razón que hemos sugerido -junto a Nicolás Cachanoskydolarización flexible y banca libre para la Argentina, puesto que pensamos que sólo de esta forma evitaremos nuevos abusos y excesos sobre el impuesto inflacionario.


Aquí agrego que tras cumplir con todo lo dicho, y junto con mi renuncia, pediría al gobierno y al Congreso cerrar las puertas del Ministerio de Economía o de Producción, puesto que no existen buenas razones para justificar su existencia.

Sobre Adrián Ravier
Es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid  y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín . Publica periódicamente en el sitio web en español del think tank The Cato Institute  y medios nacionales.

lunes, 21 de julio de 2014

7 PASOS PARA SALIR DE PERDIDA (INFOCORP)

12-dic-2012, 02:56

Como ya conté antes, tuve deudas por tres años sin pagar y en diferentes bancos.

Llegue a perdida, que es lo peor para las entidades financieras.

Les diré lo que deberán hacer para salir de esta mala calificación y regresar a “normal”.

Ojo: que es un proceso largo de un año a un año y medio a más. Deben de tener paciencia, sé que es difícil, he pasado y estoy pasando por eso.

Los 7 Pasos a seguir:

1) Negociar una reducción de intereses y pagar el total de la deuda.
2) Inmediatamente hagan la solicitud de sus cartas de no adeudo (demora una semana ó dos)
3) Con las cartas de no adeudo y los bouchers de pago, acérquense a entidades bancarias de preferencia, ó a cajas con prestigio, yo lo hice en caja Huancayo y luego en Crediscotia,
Ejemp. Crediscotia, Soliciten un préstamo con garantía liquida, Les pedirán copia de DNI, y las cartas de no adeudo, hagan lo posible por depositar una buena cantidad, por ejm. S/.1000, ellos les devolverán el 90% al instante (solo se quedan con 100), esos 900 devueltos, se los dan como si fuese un préstamo. Y les entregaran un cronograma de pagos, solicítenlo a 12 meses (12 cuotas) de menos no ayuda.
4) Acudan a dos entidades más, que sean conocidas, (pueden ser cajas también) y hagan lo mismo, si es con menos dinero, está bien, igual ayuda. (pero a 12 meses, 12 cuotas)
5) Paguen sus cuotas puntuales, si es posible antes de la fecha, por nada del mundo dejen de pagar. Todas las entidades están registrando esa puntualidad y es vital para reinsertarse al sistema financiero.
6) Pagando 3 meses puntualmente, en el 4to mes ya estarán en calificación normal. Pero eso no quiere decir que les darán un crédito, o tarjeta, aun no. Solo es el inicio de su reinserción.
7) Cumplido los doce meses de pagar puntualmente, las entidades les devolverán lo que han estado pagando, una vez cobrado. Asistan a cualquier entidad y soliciten créditos personales, ó tarjetas de crédito, no les darán mucho como para un auto, o un departamento, eso será dentro de unos meses o un año más, pero ya habrán vuelto al sistema f. estarán limpios y solo les quedará seguir mejorando su historial, e incrementar poco a poco su crédito.

El próximo mes cumpliré los 12 meses (en enero) y solicitare algún préstamo, para ir mejorando mi historial.
Espero haberlos ayudado, si desean me pueden escribir con toda confianza, si he omitido algo me disculpan, y me lo hacen saber, Saludos a todos.

martes, 19 de junio de 2012

Paul Krugman: bienvenidos a los años 30

Martes, 19 de junio de 2012
Fuente: Blog Jaque al Neoliberalismo


La historia se repite y la nueva gran recesión está dando paso cada día más a una nueva gran depresión, dado que se han cometido los mismos errores del crack financiero de 1929. Esta vez Paul Krugman es quien dice que nos adentramos en la peligrosa vorágine de hace 80 años.

Paul Krugman
El País

Martin Wolf es mordaz (y con razón). “Hasta ahora nunca había comprendido cómo pudo suceder lo de los años treinta”, escribía el columnista de The Financial Times en una tribuna de opinión 
publicada el 5 de junio. “Ahora sí. Lo único que se necesita son unas economías frágiles, un régimen monetario rígido, un debate intenso sobre lo que hay que hacer, la creencia generalizada de que sufrir es bueno, unos políticos miopes, una incapacidad para cooperar y el no anticiparse a los acontecimientos”.

En el momento justo, el Banco Centra Europeo (BCE) se negó a rebajar los tipos de interés o anunciar otras políticas que pudieran ser de ayuda. Porque, ¿qué razón podía existir para tomar cartas en el asunto? Los estudios indican que la economía de la eurozona está hundiéndose, y España se encuentra al borde del abismo. ¿Y la inflación? Está cayendo rápidamente, lo cual es malo teniendo en cuenta las circunstancias.

Dudo que la decisión del BCE entrañe una lógica económica concebible. Creo que solo puede interpretarse como una especie de negativa a reconocer, aunque sea implícitamente, que algunas decisiones del pasado fueron erróneas. Al igual que Wolf, empiezo a ver cómo sucedió lo de los años treinta.


Las ganas de castigar

He oído varios intentos de explicar la extraña negativa del BCE a bajar los tipos de interés pese a la escalada del desempleo y el descenso de la inflación y, por encima de todo, los problemas particulares de una unión monetaria que probablemente no sobrevivirá a menos que la demanda general sea fuerte. El argumento más popular parece ser que el BCE quiere “tener a los políticos contra las cuerdas”, haciéndoles saber que no serán rescatados a menos que hagan lo necesario (sea lo que sea eso).

Realmente, esto no tiene ningún sentido. Si hablamos de imponer austeridad y recortes salariales en la periferia, ¿cuántos incentivos más necesitan esas economías? Si hablamos de una unión fiscal más amplia o algo similar, ¿qué parte del inminente desmoronamiento de todo el sistema no entienden supuestamente los alemanes? ¿Es lógico suponer que reducir las tasas de recompra en 50 puntos básicos socavaría en cierto modo medidas que de lo contrario se tomarían?

Lo que a lo mejor sí tiene sentido es una explicación en dos partes. En primer lugar, el BCE no está dispuesto a reconocer que sus políticas anteriores, sobre todo las subidas de los tipos de interés, fueron un error. En segundo lugar –y esto es más serio– sospecho que estamos ante la vieja mentalidad del “trabajo de las depresiones” de Joseph Schumpeter: la idea de que todo sufrimiento cumple de algún modo un objetivo necesario y que sería una equivocación mitigar ese sufrimiento aunque solo sea ligeramente. 

Esta doctrina tiene un atractivo emocional innegable para la gente que se siente cómoda. También es una completa locura si tenemos en cuenta todo lo que hemos aprendido sobre economía estos últimos 80 años. Pero corren tiempos de locura enfundada en trajes caros.

CARACTERÍSTICAS DEL POPULISTA

En este vídeo podrás identificar al político populista con ejemplos de la vida real en la realidad peruana que por desgracia no ha tocado vi...