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domingo, 20 de marzo de 2016

¿Qué agregar o quitar al español?

VII Congreso Internacional de la Lengua Española abrió una discusión sobre el idioma y sus palabras.


El Tiempo / “El diccionario de la Real Academia Española de la Lengua no acoge la palabra puertorriqueñidad. Sí acoge la palabra argentinidad, calidad de lo que es privativo de la República Argentina. Lo que es igual no es ventaja”, reclamó el célebre escritor boricua, Luis Rafael Sánchez, el pasado martes 15 de marzo, en la sesión inaugural del VII Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE), en San Juan de Puerto Rico.

Al día siguiente, en el mismo escenario, Darío Villanueva, director de la Real Academia Española y presidente de la Asociación de Academias de la Lengua Española, anunció: “Ahora divulgo con deje triunfal, amparado en la opinión del diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, puertorriqueñidad, calidad de lo que es privativo de la isla de Puerto Rico”.

Así se oficializó el ingreso de una nueva palabra de la lengua española. Un vocablo que a partir de esta semana ya se encuentra en el diccionario en línea de la RAE, el mismo por el que, con tanto empeño, el Instituto de Cultura Puertorriqueño (ICP) venía luchando desde 2009.

Y así también, en el marco del CILE 2016 -que reunió hasta el día de ayer a escritores, científicos, músicos, periodistas y a las 22 academias de la Lengua Española-, nacieron otras obvias preguntas: ¿cuántas palabras más habría que agregarle al diccionario de la RAE?, ¿cuántas habría que abolir? ¿Son sólo palabras por agregar o por quitar, o también son conceptos los que hay que incluir y desechar de nuestra lengua?

EL TIEMPO decidió preguntarle a once altas personalidades de este Congreso, incluidos dos Premios Nobel (de Literatura y de Química), ¿qué se le debería agregar o que se le debería quitar a la lengua española? Las respuestas, como era de esperarse, fueron, por fortuna, tan variadas como profundas y divertidas.

¿Qué le quitaría o qué le agregaría a la lengua española?

1. “Le quitaría un exceso de anglisismos. Es decir, le quitaría muchas palabras que vienen del inglés y que no son necesarias. Por ejemplo, hay gente que sigue diciendo ‘tablet’, cuando la palabra nuestra es tableta. Y le añadiría, especialmente por parte de mis compatriotas españoles, el orgullo de hablar esta lengua, porque es una lengua que, a pesar de que la hablamos tantas personas tan diversas, somos capaces de entendernos sin problemas mediante ella”.

Darío Villanueva, director de la Real Academia Española y presidente de la Asociación de Academias de la Lengua Española.

2. “Le agregaría todos los mexicanismos, los colombianismos, los puertorriqueñismos y así cada ismo de cada país hispanoparlante. Pero a ninguna lengua hay que quitarle nada, menos al español, que no hay que cambiarle nada. Al contrario, hay que agregarle más y más diccionarios con sus aportes populares”.

Jean Marie Gustave Le Clezio, escritor francés, cultor de la lengua española, premio Nobel de Literatura (2008).

3. “Le agregaría todos los nombres para denominar todos los peces de nuestra región, que son distintos en cada país, pero que son los mismos peces. Con eso quiero decir que falta agregarle a la lengua más comunicación para reconocer, entender y estudiar todas diferencias, incluidas las emocionales y, claro, las del comer”.

Mario Molina Pasquel, ingeniero químico mexicano, descubridor de las causas del agujero de ozono antártico, Premio Nobel de Química de 1995

4. “Habría que quitarle ese adjetivo pobremente nacionalista que le han puesto a esta maravillosa lengua y es el adjetivo “española”. Nunca me gustó relacionar un idioma con un Estado. Siempre pensé que hablo castellano que es el idioma de una comarca europea de donde salió una lengua que sigue representándome”.

Martín Caparrós, periodista y escritor argentino. Premio Herralde y Premio Internacional de Periodismo Rey de España.

5. “No le quitaría nada y solo le agregaría más hablantes. A mí me parece que es una lengua maravillosa con todos nosotros: usted, yo y el chango [pájaro puertoriqueño, conocido en Colombia como María Mulata]. Cuanto más mezclado, mejor. Es que somos casi 500 millones de hispanoparlantes y eso es una cosa poderosa. Pero poder poético”.

Álvaro Pombo, poeta, novelista, político y activista español. Premio Planeta (2006) y Premio Nadal (2012).

6. “Le cambiaría los tonos bélicos de nuestro lenguaje en Colombia, que vienen de los asuntos que ya todos sabemos. Le cambiaría palabras como blindar por proteger. Le agregaría más respeto por el rostro del otro. Más gentileza y ética en el uso del lenguaje, que nosotros los colombianos hemos perdido por la guerra.

Carmen Millán de Benavides, directora del Instituto Caro y Cuervo de Colombia.

7. “No le quitaría absolutamente nada porque las palabras van evolucionando solas; hay algunas que irrumpen con una gran fuerza, otras que con los años desaparecen y otras permanentes: amor, madre, agua, sol... Hay palabras que aparecen de la nada y se van solas. Por ejemplo, hace unas décadas en España se puso de moda llamar a una persona mayor, que estaba en desacuerdo con todo lo nuevo, ‘Carroza’. Esa palabra salía así, y con ese significado, en los periódicos de los años 70 y 80, pero hoy ha desaparecido, nadie la usa y sigue significando lo que es: un vehículo, un coche. Por lo tanto, yo no le quitaría nunca nada a la lengua española. ¿Y qué le podría agregar?, más amor, mucho amor”.

Víctor García de la Concha, filólogo español, actual director del Instituto Cervantes y anterior director de la Real Academia Española.

 

8. “Es una lengua que está en pleno auge y no veo que necesite una ayuda por ningún lado. Lo que sí siento, y lo digo como escritor, es que los destellos de la modernidad, los lenguajes electrónicos y todo esto, no tiene que inhibir algo tremendamente poderoso del español que es la tradición y que debe ser reactualizada permanentemente. Los textos clásicos, con su lenguaje superior, deben avanzar en todos los formatos que nos da la modernidad. La tradición en el futuro”.

Antonio Skármeta, escritor chileno, autor de Los días del arco Iris Premio Planeta-Casa de América 2011.

9. “Que sea una lengua más abierta a sus distintas variedades en cada lugar y que sea una lengua en la que el espíritu crítico y científico sea cada vez mayor. Habría que intentar quitarle, sin torcer la lógica de la lengua, los aspectos discriminatorios que están todavía dentro de ella”.

Jorge Volpi, escritor mexicano, director general del Festival Internacional Cervantino.

10. “Que esté abierta a todas las mezclas. Y no le quitaría nada, porque una lengua es ilimitable. Incluso, por necesidad de la vida de la lengua, los anglisismos terminan entrando en el diccionario, por que los diccionarios no son más que un registro. Si se usan las palabras, terminan entrando en el diccionario. Cuando caen en desuso, las palabras quedan en el diccionario, pero nadie volvió a acordarse de ellas”.

Sergio Ramírez, periodista, escritor y político nicaragüense. Fue vicepresidente de su país.

11. “Le quitaría esas fronteras que hacen que los mexicanos, se supone, deban hablar solo mexicano; los españoles, solo como españoles y los chilenos, solo como chilenos. Y le añadiría una propuesta de escritura que incorporara las diversas versiones del español. Hay que ir hacia una escritura de la lengua española menos encerrada en cada tradición. Incorporar vocablos y expresiones de otras tierras, porque ya se están incorporando a nivel humano: ya los ecuatorianos viven en España, los españoles en México, los mexicanos en Perú y los peruanos en Argentina. Quiero decir que esa coexistencia de las diversas versiones del español ya se da, pero no en la escritura literaria”.

José Manuel Fajardo, escritor, traductor y periodista español, autor, entre otras, del Tríptico Sefardí.

¿Qué es el CILE?

El CILE es el Congreso Internacional de la Lengua Española que nació con el objeto de celebrar, reflexionar y educar sobre el español y la cultura hispánica. Es organizado por el Instituto Cervantes, la Real Academia Española, la Asociación de Academias de la Lengua Española y, en esta séptima versión, por el Gobierno del Estado Libre Asociado de Puerto Rico. El Congreso se celebra cada tres años y las ediciones anteriores tuvieron lugar en España, México, Argentina, Colombia, Chile y Panamá.

¿Qué agregar o quitar al español?

MAURICIO SILVA
Editor jefe de la revista Bocas
San Juan (Puerto Rico).

miércoles, 16 de julio de 2014

La Real Academia Española (RAE) define procrastinación (de procrastinar, del latín procrastinare), como “diferir, aplazar”.


Miércoles, 16 Jul, 2014 08:01

La Real Academia Española (RAE) define procrastinación (de rocrastinar, del latín procrastinare), como “diferir, aplazar” o, como diría una buena amiga: “El hábito de dejar todo para el último momento”.
Es una práctica que no se da con frecuencia en México. En nuestro país solemos ser siempre puntuales y estar al día en nuestros pendientes (sí, claro), aunque sí hallamos esta conducta, ocasionalmente, insisto, en la escuela.
Por ejemplo, al salir de vacaciones, ya tenemos todo en orden. Auto alineado, maletas listas, encargos, pendientes y otros deberes ya debidamente asignados. Nunca se ha visto a nadie correr porque haga falta algo, y mucho menos he presenciado discusiones familiares por el tema. Nunca. Y en la escuela las materias al día, los trabajos finales debidamente entregados en tiempo y forma.
En síntesis, somos muestra viva de puntualidad, todo un ejemplo a seguir y el ¡por qué no lo hice antes¡ o ¡como siempre, todo a última hora¡ rara vez aparece en nuestras divagaciones mentales o nos lo sentencia alguien con justa razón.
Un saludo a todos los estudiantes, sobre todo a los universitarios que están por entregar sus proyectos finales y que en este momento traen las ideas a todo lo que dan.

miércoles, 2 de abril de 2014

Un ingeniero de la UMH rebate a la RAE por definir el vino como licor de forma errónea

El profesor de Legislación Vitivinícola, David López, solicita a la Real Academia que revise la definición de un producto que califica como básico de la cultura española y la dieta mediterránea

POR ROCÍO VALLE 02.04.2014 | 11:53 - www.informacion.es - Alicante

Los hay tintos, rosados y blancos y no suelen faltar en ninguna comida porque son parte de la dieta mediterránea. Según su sabor son más placenteros si se combinan con carne, pescados o pastas pero, ¿sabe usted lo que es el vino? Según la Real Academia de la Lengua Española (RAE) el vino es un «licor alcohólico que se hace del zumo de las uvas exprimido y cocido naturalmente por la fermentación». Sin embargo para David López, doctor ingeniero agrónomo y profesor de Legislación Vitivinícola del Máster en Vinicultura y Enología de la Escuela Politécnica Superior de Orihuela (EPSO), dependiente de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH); el diccionario de referencia para cualquier persona de habla española y de la institución que vela por los cambios de esta lengua, «se equivoca» al definir un alimento tan importante en la cultura española.

El docente ha remitido un escrito a la RAE en el que expone de forma amplia y con numerosos argumentos por qué la definición es «errónea». En primer lugar, únicamente compara las acepciones de vino y licor –como el diccionario define a esta bebida– para concluir que el vino «no es un licor». Según la Real Academia de la Lengua, el licor es una «bebida espiritosa obtenida por destilación, maceración o mezcla de diversas sustancias y compuesta de alcohol, agua, azúcar y esencias aromáticas variadas». De esta forma, en la palabra licor se enmarcan los destilados o macerados pero no aquellas bebidas obtenidas por fermentación como es el vino.

El profesor ahonda un poco más y advierte de que «genera confusión y repite» en su definición de vino palabras con el mismo significado, ya que el diccionario señala que el vino es un brebaje cocido naturalmente por fermentación «cuando la propia RAE trata la palabra fermentación como un sinónimo de cocer en su acepción octava».

Alimento
El docente no solo considera la definición errónea sino «indigna de la lengua de uno de los principales países productores de vino del mundo» en tanto en cuanto no se trata a la bebida como un alimento que forma parte de la dieta y de la cultura de un territorio.

Antes de realizar esta afirmación en su reclamación a la RAE, López recoge las definiciones de vino de la Organización Internacional de la Viña y el Vino, el reglamento de la Unión Europea para la creación de una organización común de mercados agrícolas o la ley española de la Viña y del Vino para concluir que la definición legal de vino «gira en torno a dos conceptos: la uva y su carácter de alimento» ya que todas estas definiciones hacen referencia a estas características. De hecho, el ingeniero considera que ahondar en el conocimiento del vino requiere profundizar primero en el conocimiento de la vid y de su cultivo, por tanto saber de qué uva está hecho, en qué sueldo y en qué zona fue cultivada la viña.

En este sentido, y dado que la RAE no considera como alimento al vino en su definición, el profesor decidió comprobar la descripción de alimento que ofrece la RAE «y parece que el ser humano come pienso», bromea. Sin embargo, explica López, el Código Alimentario Español introduce en su definición de alimento su carácter fruitivo, por lo tanto, «algo que causa placer con su posesión donde precisamente se puede englobar una bebida como el vino».

Para el docente este asunto «no es una cuestión baladí» porque al considerar el vino dentro de la categoría de alimento y no solo como una bebida alcohólica «pasa a formar parte de la dieta y por tanto de la cultura de un territorio».

Carácter
Por esta razón, y dado que la definición no solo es «incorrecta» sino que no aclara el carácter de alimento y producto de disfrute que supone el vino, López reclama que la RAE revise cuanto antes su definición «porque es injusto que la institución española de la lengua no trate a uno de nuestros principales productos y símbolo de nuestra tierra, cultura y dieta como se merece». La petición fue realizada hace quince días ahora solo falta que la Real Academia Española se pronuncie.

domingo, 23 de marzo de 2014

Las palabras más raras aceptadas por la RAE


23.03.2014 | 18:45 - Levante El Mercantil Valenciano

'Cameo' y 'dron' se unen a la la lista, en la que ya estaban 'almóndiga', 'asín', 'bluyín', 'canalillo', 'sicofanta', 'uebos'...

¿Sabías que están en la RAE?

Almóndiga: figura como vulgarismo, aunque entró en el Diccionario en 1726, y remite a albóndiga, que es la forma correcta.
Asín: también figura como vulgarismo de ´así´ por su amplio uso.
Bluyín: es la forma castellanizada para referirse a los ´blue jeans´, pantalones vaqueros o tejanos.
Canalillo: definida así: "Comienzo de la concavidad que separa los pechos de la mujer tal como se muestra desde el escote"
Gayumbos: está aceptada desde 2012 y remite a la entrada ´calzoncillos´
Haiga: a veces empleada incorrectamente en lugar de la forma verbal ´haya´, se define como "automóvil muy grande y ostentoso", tomando como referencia la marcha de coches estadounidense
Jonrón: es la castellanización sonora de ´home-run´: "En el béisbol, jugada en que el bateador golpea la pelota de tal manera que le permite hacer un circuito completo entre las bases y ganar una carrera"
Murciégalo: parece ser que era el término empleado para referirse a esa ave, aunque luego se uso ´murciélago´
Muslamen: "Muslos de una persona, especialmente los de mujer"
Okupar: este fenómeno social llevó a la RAE a aceptar incluir la "toma de una vivienda o un local deshabitados e instalarse en ellos sin el consentimiento de su propietario".
Sicofanta: impostor, calumniador.
Toballa: está en el Diccionario desde 1739 y remite a toalla
Uebos: arcaísmo que significa "necesidad" o "cosa necesaria".

Las palabras definen la realidad que vivimos, pero los hechos diarios también sirven para conformar el lenguaje que empleamos. Prueba de estas curiosas interacciones es el diccionario de la Real Academia de la Lengua, que recoge en la edición impresa que publica en octubre, trece años después de la última, numerosas entradas nuevas. Las últimas en hacerse un hueco son bótox, cameo, dron, pilates y precuela.

Los nuevos usos y costumbres sociales determinan la decisión del órgano rector de la lengua castellana de incluir estos términos en diccionario, siempre en constante movimiento para no descolgarse de la sociedad. También se han ganado su sitio hipervínculo, hacker, naturópata y serendipia.

Todas las palabras citadas pertenecen a la tanda de modificaciones realizadas en los últimos años, y que ya se podían consultar en la versión digital junto con otros términos que la Academia ha admitido por su fuerte implantación social: tuitear, bloguero, chat, friki, espanglish, SMS y tableta electrónica.

El idioma español ha sido siempre fecundo en expresiones curiosas por su exposición a las realidades sociales de ambos lados del Atlántico. Así, en el pasado, se unieron términos como béisbol, jipi, jogging, lifting, kétchup, lunch, pantis, reporte, spray, güisqui€ Mientras que de la esfera latinoamericana provienen palabras tan comunes como zoquete, colibrí, petate, papa, cacique, tomate, tabaco, macuto, tángana€

La Academia se toma su tiempo hasta comprobar que las palabras nuevas que van surgiendo están consolidadas. Por eso, todavía es pronto para saber si serán incluidas o no en futuras ediciones del Diccionario voces coloquiales tan simpáticas como pibón y choni, y otras como link, cronopio, clicar, teocentrismo, identitario, retroalimentar o vintage.

Fuente de polémica en torno a la obra de la Real Academia suelen ser, además, las palabras con connotaciones racistas o sexistas y que la RAE considera que no es conveniente eliminar por razones de su arraigo y porque su significado negativo no está asociado con su origen. Así, continuarán insertadas palabras como ´mariconada´ -"mala pasada, acción malintencionada o indigna contra alguien"-, ´gitanada´- adulación, chiste, caricias y engaños con que suele conseguirse lo que se desea- y ´judiada´, definida como una "acción mala, que tendenciosamente se consideraba propia de judíos" y que el secretario general de la RAE, Darío Villanueva, considera "más fina que cabronada o putada".

Miscelánea del buen uso del español

Por Francisco García Pérez - 20-03-2014

La Real Academia Española (a la que tantos llaman "Academia de la Lengua") y la Asociación de Academias de la Lengua Española acaban de poner en librerías El buen uso del español, un repaso normativo a nuestro idioma, con vocación de libro de lectura y libro también de consulta. Si bien no existen notables novedades con respecto a lo ya recogido en la Nueva gramática o la Ortografía y otras publicaciones de la Docta Casa no muy lejanas en el tiempo, quizá no esté de más apuntar al lector algunas curiosidades escogidas de aquí y allá entre las páginas de este nuevo volumen, tan empeñado como los anteriores en hacernos hablar bien. Ojalá lo consiga.

1) Un perro pequeño y sin pelo es un "chihuahua", con haches, sin ninguna "g". Suele pronunciarse mal: "chiguagua".

2) Un "home run" es un lance del béisbol que, al parecer, provoca grandes ovaciones entre el público aficionado a ese juego. ¿Logrará la RAE que se escriba "jonrón", como pretende?

3) Ni "hippy", ni "hippie": escríbase "jipi". ¿Creen ustedes que triunfará tal consejo?

4) Qué manía de hacer lo contrario en tantos anuncios, tantas
cartas, tantas circulares: "ti" nunca lleva tilde. La llevaría si existiesen expresiones como "saluda a ti tía", "déjame ti lápiz". Pero no existen.

5) ¡Ay, cuánta gente no acaba de asumirlo! Copio literalmente lo que vuelve a decir la RAE: "Las reglas de uso de la tilde y la diéresis se aplican a todas las palabras, con independencia de la forma en que estén escritas. Así pues, el empleo de la mayúscula no exime del uso de estos signos cuando así lo exijan las normas:
Álvaro, León, antigüedad, pingüino.

6) ¿Juez o jueza? Copio lo que dice la Academia: "La elección entre juez/jueza o el juez/la juez está sujeta a variación geográfica, pero también a preferencias particulares entre las mujeres que ejercen esa profesión". Ya ven ustedes: a gusto de las que juzgan.

7) Pueden escribir ustedes "los superávit" o "los superávits", como mejor le venga en gana. Pero la RAE recomienda "los test" en vez de "los tests". Es solo una recomendación, no una orden, no una norma de obligado cumplimiento.

8) Es correcto "la multa me la puso un guardiacivil", todo junto. Pero también puede ponérsela un "guardia civil", separado. Pagará igual.

9) "Contrarreloj" es cierto tipo de carrera. Sin embargo, "contra reloj" significa "con suma urgencia". De modo y manera que se atiene a la norma escribir que el ciclista "completó la contrarreloj contra reloj" si el corredor no tuvo su día.

10) Escríbase "El autor del Quijote", no "el autor de El Quijote". El autor del Lazarillo", no "el autor de El Lazarillo".

11) ¿Cuántas veces me preguntaron mis alumnos por la forma correcta? ¿"Treinta y uno" o "treintaiuno"? Yo les enseñaba que la primera de ellas. Hoy debería decirles que ya valen las dos.

12) ¿"El tren llegará a las trece y veinte" o "El tren llegará a las trece veinte"? El caso es que llegue, porque son correctas las dos expresiones.

13) Entre los signos ortográficos menos frecuentes, figura la "diple" o "antilambda" (< >), como señala el libro que comento. Pues bien, no pierdan ustedes el tiempo buscando en el Diccionario de la RAE ni "diple" ni "antilambda", que no vienen. Qué curioso.

14) Aunque sea una batalla perdida, siguen rechazándose "en base a" y "con base a". Deberían usarse "con base en" o "sobre la base de". Pero a los hablantes les suenan poco finas, poco inglesas.

15) Ya no hay incorrección si escribo "adecúa", con tilde. Vale lo mismo que el anteriormente correcto "adecua"? que casi toda la gente pronunciaba ya "adecúa ". Un triunfo de la incorrección que, con el tiempo, se convierte en correcta.

16) ¿A que han oído alguna vez "Solo se perjudica a sí"? Está mal: hay que añadir "mismo", "solo se perjudica a sí mismo".

17) No hablen del "cuarenta y un por ciento", sino del "cuarenta y uno por ciento". Por ejemplo, este artículo no consta de "seiscientas veintiún palabras", sino de "seiscientas veintiuna palabras" (o más).

domingo, 16 de marzo de 2014

'Jonrón' al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española

DDC | Madrid | 15 Mar 2014 - 12:55 pm. 
“Se nos criticaba que en el lenguaje del deporte estaban sobre todo representados los de España y en esta edición hemos introducido términos americanos”, dice el organismo.
Más voces, más acepciones, más americanismos y más matices. La 23ª edición del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, ya completada y que verá la luz en octubre, incluirá 93.000 voces, es decir 5.000 más que en la edición anterior de 2001.
Y entre los nuevos términos aceptados está "jonrón": "En el béisbol, jugada en que el bateador golpea la pelota enviándola fuera del campo, lo que le permite recorrer todas las bases y anotar una carrera".
El 10% de las 200.000 acepciones son americanismos. "Queremos que sea el Diccionario de referencia para todo el mundo. Se nos criticaba que en el lenguaje del deporte estaban sobre todo representados los de España y en esta edición hemos introducido términos americanos", explica al diario El País el secretario de la RAE, Darío Villanueva.
En la elaboración del texto han participado las 22 academias de la lengua española.
Según El País, puede que algunos cambios lexicográficos contenten demandas de colectivos —se eliminan acepciones sexistas del tipo de femenino: "débil, endeble", masculino: "varonil, enérgico", huérfano: "Dicho de una persona de menor edad: a quien se le han muerto el padre y la madre o uno de los dos, especialmente el padre"—; pero el director del DRAE, el académico Pedro Álvarez de Miranda, subraya que desaparecen porque han dejado de ser "definiciones veraces".
Continuarán términos que irritan por hirientes porque siguen circulando en la lengua, aunque se puntualizan con una marca: "mariconada" aparecerá identificada con la etiqueta de "malsonante".
"Hay que procurar no herir la sensibilidad de nadie pero la lexicografía no puede hacer dejación de su responsabilidad, que es consignar lo que en la lengua existe", señala Álvarez de Miranda, responsable desde 2011 del DRAE.
"El lexicógrafo que recoge en un Diccionario la palabra 'maricón' no es homófobo. Esa palabra existe", añade.

sábado, 15 de marzo de 2014

La Real Academia se pone 'botox'

14/03/2014 - E.F.

El diccionario de la Real Academia, como todo, se ha adaptado a los tiempos actuales en su nueva edición. En esta edición tendrá 93.000 entradas, 5.000 más que en su última edición. Además, se han añadido palabras de uso común en el castellano pero que aún no aparecían en esta obra de referencia.

Todos aquellos aficionados, y aficionadas, a cuidarse y que se valen de una ayuda extra para quitarse arruguitas están de suerte ya que “la toxina bacteriana utilizada en cirugía estética” o “bótox” ha sido incorporada al diccionario. En esta edición también se han incorporado las palabras “cameo” y “precuela”, dos conceptos muy comunes entre los aficionados a las series y el cine pero que, curiosamente, todavía no aparecían en el diccionario.

Si en anteriores ediciones el diccionario nos sorprendía añadiendo palabras que provenían del inglés esta edición se ha incorporado la palabra “serendipia”, que proviene de “serendipity”, que irá acompañada de la siguiente entrada: “hallazgo valioso que se produce de manera accidental o casual”. O, más curiosamente, el término “bluyín” que se refiere a “blue jeans” es decir, pantalones vaqueros. También figuran los términos "impasse", "hacker" o "spa" y, por fin, la RAE nos deja “tuitear”. Los términos tecnológicos tampoco se escapan de esta edición. “Dron” e “hipervínculo” también se han incorporado a la 23ª edición.
Los hispanoamericanos también encontraran numerosas novedades ya que se ha añadido “identikit”, que significa “retrato robot”, o “jonrón” que proviene del inglés “home run”.

Palabras como “choni”, “cani”, “link” o “bullying”, que también son de uso común actualmente, no aparecerán en esta nueva versión del diccionario. A pesar de ello, los académicos evolucionan con el lenguaje así que es probable que en unos años estás palabras formen parte del léxico aceptado por la Academia de la lengua.

Entre esas 93.000 entradas aparecen palabras como "alfonsearse" o "merced" que, actualmente, no se utilizan. El catedrático de la Lengua Manuel Casado aclara que, a pesar de que no usemos estas palabras en nuestro vocabulario habitual, "los lectores seguimos leyendo a los clásicos", por ello el diccionario debe ser capaz de resolver todas las dudas y debe ser cuidadoso con las palabras que elimina.


"Muslamen", "culamen", "pechamen"... y otras palabras que no creerías que existen en el diccionario

14/03/2014 - E.F.

La RAE se adapta a los tiempos y parece que, además de ser un diccionario para resolver nuestras dudas lingüísticas añade poco a poco palabras de uso habitual entre los hispanohablantes. Y esta adición nunca es del gusto de todos. En 1989 los académicos decidieron añadir la palabra "gilipollas", un vulgarismo de gilí, que dio lugar a una ardua polémica.

La adición de algunas de las siguientes palabras también hizo que algunos puristas de la lengua clamaran al cielo. Por ejemplo, la palabra “almóndiga”.  Esta versión de las famosas bolas de carne picada nos remite automáticamente a la palabra de la que proviene es decir, albóndigas. Entre estos vulgarimos también podemos encontrar “vagamundo”, o “vagabundo”,o "toballaque viene de toalla, no confundirnos con cobaya.

Si seguimos pasando sus páginas podemos encontrar “murciégalo, que se refiere a un "quiróptero insectívoro que tiene fuertes caninos y los molares con puntas cónicas" o murciélago, que es más simple. También podremos cambiar la expresión “lagrimas de cocodrilo” por “lágrimas de crocodilo”, debido a que la RAE ha rebautizado a esos reptiles. Una de las palabras más sorprendentes es la palabra “agora”, que no se refiere a una plaza griega,  que proviene del término “ahora”. También podemos leer “muslamen”, “culamen”, “pechamen” o “canalillo”, que se refieren a diferentes zonas de la anatomía femenina.Y hablando de zonas, en la RAE también encontramos un término muy castizo, la palabra "isidril", que no es otra cosa que "perteneciente o relativo a las fiestas de San Isidro".


En el apartado de los extranjerismos encontramos palabras tan sorprendentes como “cederrón”, “zum”, que nos derivan a CD y zoom o, “cruasán”, el típico bollo francés. En un bar podemos pedir “güisqui” y, si vamos a una tienda, podremos “descambiar” un “bluyín” que no nos guste sin que nos miren raro ya que ese verbo y esa palabra, que es una adaptación del término inglés "blue jeans", son aceptados.




Dron, bótox, cameo y pilates entran en el Diccionario de la RAE

EFE – Madrid - Viernes, 14 de marzo, 2014  -  08h05

La nueva edición del Diccionario de la Real Academia Española ha entrado ya en su recta final. La RAE ha entregado este viernes el original de esta gran obra de referencia que se publicará en octubre y que contendrá miles de novedades, entre ellas términos como "bótox", "cameo", "dron", "pilates" y "precuela".
Estas son algunas de las palabras cuya inclusión se ha ido aprobando en los últimos meses y que todavía no figuran en la versión digital del diccionario, que recibe un promedio de más de 40 millones de consultas al mes.
Tampoco están en ella, pero sí lo estarán en la edición en papel que publique Espasa para todo el ámbito hispánico, voces nuevas como "audioguía", "cortoplacista", "hipervínculo", "medicalización", "naturópata" y "serendipia".
También figurarán en la XXIII edición palabras que la Academia ya ha anunciado que se incluirían, como mileurista, y otras tan comunes en estos tiempos como tuit, tuitear y red social.
Estas novedades se suman a las más de 22.000 modificaciones (entre nuevos artículos, enmiendas y supresiones) acordadas por las Academias de la Lengua Española desde que se publicó la anterior edición en 2001 y que se pueden consultar en la versión digital del DRAE.
La última tanda de enmiendas se incorporó a la red en junio de 2012 y entre ellas destaca, por su hondo calado social, el matrimonio homosexual, pero también hay otras dignas de mención como bloguero, chat, friki, espanglish, SMS y tableta electrónica.
La edición que se publicará en octubre, como broche del tercer centenario de la RAE, tendrá 2.400 páginas y su tamaño será un poco más reducido que la de 2001. Habrá unas 93.000 entradas, cinco mil más que en la anterior.
"Es una edición renovada en todos los aspectos", le dice a EFE José Manuel Blecua, director de la Academia. La XXIII edición del Diccionario "es el final de un proceso que comenzó en 1726 y que cada día se sigue construyendo".
Se ha armonizado con las demás obras académicas y se han revisado los americanismos, una labor en la que han intervenido de forma especial las Academias de América, señala el director.
Los hispanoamericanos se encontrarán con muchas novedades, como "identikit", definida como "retrato robot" y utilizada en países como Argentina, Bolivia, Ecuador y Perú. Y "jonrón" (del inglés "home run"), un término muy conocido por los aficionados al béisbol.
El Diccionario se ha revisado "en muchos aspectos que tal vez el público no siempre perciba, como los lexicográficos", afirma Pedro lvarez de Miranda, director académico de esta obra. Y hay "una presentación más clara de los distintos bloques".
"Se va a notar el trabajo de estos trece años. Se ha hecho una profunda revisión y se ha buscado un acomodo a la sensibilidad de la época", asegura el secretario de la RAE, Darío Villanueva.
Y si a veces resultan anacrónicas las definiciones es porque el Diccionario del siglo XXI es "tataranieto del de Autoridades, la gran obra por la que Academia fue creada hace ahora trescientos años", añade el secretario.
Habrá que esperar a octubre para conocer a fondo las novedades incorporadas al Diccionario, pero a los aficionados al "bótox" les gustará saber que esa "toxina bacteriana utilizada en cirugía estética" (así se define) ya ha sido admitida por la RAE.
Igual sucede con la útil "audioguía" o "dispositivo electrónico portátil de uso individual que, a través de grabaciones, proporciona información en la visita a una exposición, paseos turísticos"; o con el "cameo", esas intervenciones breves de "un personaje célebre, actor o no, en una película o una serie de televisión".
Al que persigue resultados a corto plazo se le llama "cortoplacista" que, junto con "cortoplacismo", entran en el DRAE. Y las aeronaves no tripuladas o "drones" de los que tanto se habla hoy en día aterrizan también en ese "auténtico monumento cultural" que es el Diccionario, como le gusta decir a Darío Villanueva.
Al campo de la informática pertenece otra de las novedades: "hipervínculo" o enlace. Y al de la medicina corresponden "medicalizar", definida en una de sus acepciones como "dar carácter médico a algo (la medicalización del parto)", y el "naturópata" o especialista en "naturopatía", es decir, "método curativo de enfermedades humanas mediante el uso de productos naturales".
El método gimnástico de "pilates", que divulgó el especialista alemán J. H. Pilates, se abre hueco en el Diccionario, al igual que lo hace "precuela", esa "obra literaria o cinematográfica que cuenta hechos que preceden a los de otra obra ya existente".
Del inglés "serendipity" se adapta al español "serendipia", es decir, ese "hallazgo valioso que se produce de manera accidental o casual" y que se ilustra con el siguiente ejemplo: "el descubrimiento de la penicilina fue una serendipia".
También figurarán términos como impasse, multiculturalidad, feminicidio, hacker, externalizar, spa y positividad.
La Academia se toma su tiempo hasta comprobar que las palabras nuevas que van surgiendo están consolidadas. Por eso, todavía es pronto para saber si serán incluidas o no en futuras ediciones del Diccionario voces coloquiales tan simpáticas como pibón y choni, y otras como link, cronopio, clicar, teocentrismo, identitario, retroalimentar o vintage.
En la RAE se reciben con frecuencia quejas por el posible carácter machista o racista de algunas definiciones y, con motivo de la nueva edición, se han revisado todas esas voces, aunque no se supriman, como sucederá con "gitano" y "gitanada".
También seguirá "judiada" que, en su uso actual, "está desligada del origen judío. Es una palabra más fina que cabronada o putada", comenta el secretario.
"El Diccionario no puede modificar la realidad", señala lvarez de Miranda. Si judiada o gitanada tienen sentido peyorativo, carece de sentido que la Academia lo oculte".
De la definición de "femenino" se ha suprimido la acepción de "débil, endeble" y de la de "masculino", "varonil, enérgico".

Y se han mirado con lupa los nombres de las profesiones para que conste el masculino y femenino "cuando hay la más remota posibilidad de que una mujer desempeñe una profesión. En ese terreno es cada vez más difícil pillar al Diccionario en un resabio machista", asegura lvarez de Miranda.

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