domingo, 26 de abril de 2015

Blasfemar en el desierto

Por Ricardo Vásquez Kunze
Peru 21

En su última entrega publicada en La República, “El poder de la blasfemia”, Mario Vargas Llosa da cuenta, con admiración, de la cruzada –si vale el término– de Ayaan Hirsi Ali –“una de las heroínas de nuestro tiempo”– contra el fanatismo islámico y sus organizaciones fundamentalistas.

Tras biografiar brevemente a Hisrsi Ali como una apóstata del islam expatriada en Occidente, el Nobel sostiene que, a diferencia de quienes creen que el fundamentalismo islámico es un fenómeno aberrante que no corresponde con los postulados de esa fe, Hisrsi Ali tiene bien claro que “el origen de la violencia que aquellas organizaciones practican tiene su raíz en la propia religión”. Así, esta mujer somalí que tuvo que dejarlo todo para no ser desposada contra su voluntad según las costumbres que rigen el islam asegura que solo una reforma radical de esa religión es la clave para dejar a un lado la violencia de la fe musulmana “incompatible con la modernidad, la democracia y los derechos humanos”.

Entre las principales reformas que propone Hisrsi Ali al islam destacan, a mi juicio, dos que son claves para entender por qué el enfoque de lo que propone la apóstata somalí está lejos de solucionar el problema del fanatismo y la violencia del fundamentalismo musulmán: 1) Deshacerse de “la creencia de que el Corán expresa la inmutable palabra de Dios y la infalibilidad de Mahoma, su vocero”; y 2) condenar “la idea de la yihad o guerra santa”.

“A quienes se preguntan qué quedaría del islam si este renunciara a esos pilares de su fe –sostiene Vargas Llosa– Hirsi Ali responde que el cristianismo, antes de la reforma protestante, no era menos sectario, intolerante y brutal, y que solo a partir de esta escisión la religión cristiana inició el proceso que la llevaría a separarse del Estado y a la coexistencia pacífica con otras creencias, gracias a lo cual prosperaron las libertades y los derechos civiles en el mundo occidental.”

El problema con esta visión reformista del islam inspirada en la del luteranismo del siglo XVI es que es absolutamente falsa. Son precisamente los protestantes, hoy llamados evangélicos, los que propugnan la tesis de la primacía absoluta de “La Palabra” testimoniada en la Biblia. Por ello es que los evangélicos y sus innumerables sectas creen en esencia que lo que la Biblia dice “es verdad palabra por palabra”.

Así pues, a diferencia de los católicos, que tienen como fuentes de fe no solo a la Biblia, sino a la tradición y al magisterio de la Iglesia, lo que implica una interpretación en el tiempo de las sagradas escrituras, los protestantes a los que recurre Hisrsi Ali como ejemplo para hacer del islam menos sectario, intolerante y brutal son tan literales en su fe como los fanáticos musulmanes.

El otro error garrafal de Hirsi Ali es, a mi juicio, creer que la paulatina secularización del cristianismo fue una consecuencia de la reforma protestante. Antes de Lutero no había nada más mundano y secular que el cristianismo. Los Papas jugaban a ser reyes, el cielo se compraba con “indulgencias plenarias” (lo que da una idea de en cuán alta estima tenían al cielo), los Borgia, los Sforza y los Della Rovere se turnaban amantes después de misa y así por el estilo. Fue precisamente contra la secularización de la Iglesia que “protestó” Lutero. Y no hubo nada más violento y fanático que la Reforma cuando los calvinistas tomaron el control. Luego, la contrareforma católica significó todo lo opuesto a lo que propugna la apóstata musulmana para liberalizar el islam.

“Nada me gustaría más que creer” lo que dice Hirsi Ali, afirma Vargas Llosa. Pero ya el Nobel sospecha que hay algo errado aunque no sabe qué, “como demuestra el fracaso de la llamada primavera árabe”.

En efecto, así es. Porque la secularización y las “libertades” de las que podían gozar los musulmanes durante los regímenes de los grandes sátrapas eran las mismas de los tiempos de los Borgia. Asesinados los Gadafi, ajusticiados los Saddam, expectorados los Mubarak, destronados los Sha y en jaque perpetuo los Al Assad, lo que queda es el islam puro y duro, es decir, la reforma de todo lo anterior.

Pobre Hisrsi Ali. Qué triste debe ser blasfemar en el desierto

sábado, 25 de abril de 2015

El horror del ébola y los brotes del nuevo racismo ganaron el Pulitzer

Las imágenes de la huella mortal del virus en África y de los enfrentamientos raciales en Missouri, se llevaron el más importante premio del periodismo norteamericano
Por: | abril 25, 2015
 
El horror del ébola y los brotes del nuevo racismo ganaron el Pulitzer
DANIEL BEREHULAK / New York Times


En la reciente entrega de los Pulitzer, fueron premiadas 8 fotografías, 4 en la categoría reportaje internacional y fotografía, por el fotógrafo australiano Daniel Berehulak y 4 en la categoría últimas noticias, por el trabajo del diario St. Louis Post-Dispatch, de Estados Unidos. Las 8 imágenes son muestras desgarradoras de dos momentos lamentablemente históricos en las noticias mundiales en 2014. Los premios son entregados cada año a lo mejor del periodismo impreso y en línea, la literatura y la composición musical.

DANIEL BEREHULAK / New York Times
Medical staff carry James Dorbor, 8, suspected of having Ebola, into a treatment facility in Monrovia, Liberia.
Berehulak fue premiado por otras fotografías captadas también en Liberia, donde el 22% de los muertos por el virus tenía menos de 18 años. La fotografía fue tomada en Monrovia, el 5 de septiembre de 2014. James Dorbor, de 8 años, es trasladado por personal médico ante la sospecha de estar infectado con el virus.
A relative grieves as a Red Cross burial team prepares to remove the body of Ofori Gweah, who died of Ebola’s telltale symptoms, in a riverside area called Rock Spring Valley in central Monrovia, Liberia.
El fotógrafo australiano ganó el premio con un reportaje publicado en el New York Times, en la categoría de reportaje internacional y fotografía, por su trabajo en África Occidental, tras el brote indiscriminado del ébola. La fotografía fue tomada en Rock Spring Valley en el centro de Monrovia (Liberia), el 18 de septiembre de 2014. En ella, una mujer llora la muerte de un familiar, mientras el personal forense se prepara para recoger el cuerpo.

Eric Gweah, 25, grieves as he watches members of a Red Cross burial team carry the body of his father, Ofori Gweah, 62, a suspected Ebola victim, in a riverside area called Rock Spring Valley in central Monrovia, Liberia.
Por causa del virus desencadenado en Guinea, en 2013, se registraron más de 9.380  muertes en todo el mundo. La fotografía fue tomada en Rock Spring Valley en el centro de Monrovia, el 18 de septiembre de 2014. Eric Gweah, de 25 años, llora la muerte de su padre, Ofori Gweah de 62 años, quien había contraído el virus.
EBOLA OUTBREAK
En la última fotografía del reportaje, Berehulak, Joseph Gbembo busca la tumba de su madre, Sia, en el improvisado cementerio de Foya (Liberia).
St. Louis Post – Dispatch / David Carson
A member of the St. Louis County Police tactical team fires tear gas into a crowd of people in response to a series of gunshots fired at police during demonstrations in Ferguson, Missouri
El diario St. Louis Post-Dispatch recibió el premio Pulitzer en la categoría de últimas noticias, por sus fotografías de los disturbios ocurridos en Ferguson, en Misuri, tras la muerte -a manos de un policía blanco- de Michael Brown, un joven negro.  En la imagen, un policía de St. Louis lanza gases lacrimógenos contra una multitud que protestaba. La fotografía fue tomada el 18 de agosto de 2014.
St. Louis Post – Dispatch / DAVID CARSON
13 - David Carson
El asesinato del joven ocurrió el 9 de agosto de 2014. El policía disparó 6 veces a Brown, que estaba desarmado. En los siguientes días se registraron protestas y saqueos. Un hombre negro entró armado a una tienda, para llevar su tajada.  La fotografía fue tomada el 10 de agosto de 2014.
St. Louis Post – Dispatch / ROBERT COHEN
Edward Crawford returns a tear gas canister fired by police  who were trying to disperse protesters in Fergusons
El gobernador de Misuri tuvo que establecer toque de queda en Ferguson, el 17 de agosto. En la imagen, un manifestante lanza una bengala a la policía, el 13 de agosto de 2014.
St. Louis Post – Dispatch / Christian Gooden
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A pesar del caos, algunas personas hicieron homenajes pacíficos en honor a la memoria del joven. Esta fotografía fue tomada el 21 de agosto de 2014.

Sostres la lía con un artículo incendiario del crimen del instituto

Por Pedro Perez
http://www.elsemanaldigital.com

Sostres la lía con un artículo incendiario del crimen del instituto

El columnista de "El Mundo" es un polemista nato, capaz de decir un día que hablar español es "de chachas" y al siguiente declararse español del año. Pero, ¿dónde está el límite?

 

El día en que en nuestro país la gente se acuesta sobresaltada por alguna desgracia, escándalo o suceso, Salvador Sostres duerme como un niño. Y es que para un provocador nato como el escritor catalán, los temas más sensibles son caldo de cultivo y ocasión propicia para meter la cuchara.

Mucho y muy variado se ha escrito sobre el crimen del niño de trece años en su colegio, pero pocos lo han hecho con tan poca delicadeza como el escritor catalán, que obsequió a su parroquia de lectores de El Mundo con un artículo titulado Cualquier salvaje.


En él, Sostres indice en que hechos como éste suceden por la rebaja de la asignatura de religión, otro tema candente que de paso, y sin venir muy bien a cuento, introduce en su monólogo sobre el crimen: "El riesgo cero no existe, pero si en lugar de tanta atención psicológica los niños recibieran más clases de religión, la diferencia entre bien y mal la tendrían más clara, la vida tendría más valor, y primero hablaríamos de asesinato y luego de sus posibles atenuantes".

E indice en el tema: "Los profesores no pueden pedir más protección contra la degradación de su relación con los alumnos como si ellos fueran ajenos a tan lamentable proceso. Cuando crees que un psicólogo puede sustituir a Dios ya se ve que el brote psicótico será lo próximo en llegar".

No es que Sostres se levantase católico, es que él tiene una pasmosa facilidad para atacar la enseñanza de religión o defenderla; para decir que "hablar español es de chachas" o declararse español del año; para pedirle "al tontorrón y al pobre" que voten a Rajoy o decir "no sé por qué la gente dice que no tiene carisma, cuando Rajoy es el líder más carismático del Occidente civilizado".

Su astucia le hace ir siempre por delante y tener razón. ¡Qué suerte!
 

Un lugar (cualquiera) en el mundo

Por  |  Para LA NACION

Después de casi una década afuera, hace un año y un mes volví a vivir en Buenos Aires. Mis amigos y la gente que conozco a veces me preguntan cómo me siento, si me adapté a esta ciudad, si extraño Nueva York. Nunca sé qué contestar. Para mí, que vivo, al menos en parte, de rumiar sobre las sutilezas de la vida cotidiana, esta falta de respuesta es un fracaso. ¿Cómo puede ser que justo yo, que se supone soy un experto en hacer grandes teorías sobre los temas más insignificantes, no pueda decidir si al mudarme a Buenos Aires gané o perdí algo, si ahora soy más feliz que antes, si Buenos Aires es mejor o peor que Nueva York?
Es lamentable, pero es la verdad. Después de un año sigo sin tener nada revelador para decir sobre mi mudanza.
Tengo, igual, dos o tres respuestas con las cuales lleno, en general, los vacíos de las conversaciones. Menciono mis problemas con las burocracias argentinas para sacar mis muebles del contenedor donde estuvieron en el puerto, mis problemas para sacar una cuenta en un banco (regulaciones recientes del Banco Central lo hicieron, aparentemente, mucho más difícil), mis problemas para anotarme en una obra social. Pero también digo que todos los países, aunque ninguno como la Argentina, son complicados para los recién llegados. Menciono, por supuesto, que ahora vivo cerca de mi familia y mis amigos, y que eso aumenta mi felicidad, pero no dice nada sobre la calidad de vida de Buenos Aires o Nueva York.
Otro punto que a veces menciono es que en Nueva York yo trabajaba solo, encerrado en un cuartito con una computadora, escribiendo todo el día, y en Buenos Aires salgo todas las mañanas hacia un lugar de trabajo donde interactúo con gente, tengo reuniones, trabajo en equipo. El cambio más importante en mi vida cotidiana no es el reemplazo de Nueva York por Buenos Aires, argumento, sino la salida de mi monasterio de escritura a la colmena urbana de relaciones diarias y almuerzos compartidos.
Mucha gente, de todas maneras, me pide una especie de evaluación, un juicio. Están los que me preguntan, medio en broma, pero bastante en serio, cómo pude abandonar Nueva York para vivir en este país invivible (suelen ser, aunque no siempre, antikirchneristas). Y hay otros que me dicen que mi transición debe de haber sido fácil porque Buenos Aires es una metrópoli global comparable con Nueva York (éstos suelen ser, aunque no siempre, kirchneristas). Ninguno de los dos tienen razón (ni la Argentina es un país invivible ni Buenos Aires es una metrópoli global comparable con Nueva York), pero tampoco para ellos tengo una buena respuesta.
Lo que tengo para decir es bastante más aburrido, y es que tengo la sensación de que puedo vivir en cualquier lado y que me afecta bastante poco el contexto a mi alrededor. No lo puedo probar, porque para ello debería mudarme a un lugar verdaderamente inhóspito, pero creo que si tengo Wi-Fi, un lugar para escribir y a mi mujer (¡no en ese orden!), puedo vivir en casi cualquier lado, fuera de lugares en guerra o con climas auténticamente insoportables.
No sé si esto me convierte en un esclarecido que ha aprendido un secreto de la vida o si me convierte en un adulto-adolescente narcisista incapaz de compenetrarse con el lugar donde vive, pero genuinamente siento que no necesito mucho más. Lo que sí es adolescente es vivir planificando la próxima mudanza, como un alivio o una escapatoria, como un Lucky Luke que parte sobre su caballo hacia el atardecer. Tuve esa ansiedad mucho tiempo. Ahora, y esto también es verdad, ya no..

“No concibo la vida sin la escritura”

Fuente: http://www.ellitoral.com

Cuando miro por la ventana, cuando surgen algunas palabras, ahí hay un cuento. En la calle hay un cuento. Se me ocurren los cuentos más sensacionales cuando estoy a punto de dormirme. Como decía O. Henry, el sensacional cuentista norteamericano: en todas partes hay un cuento. Yo creo lo mismo, hay cuentos en todos lados. No necesito empujarlos, salen solos”.

Quien afirma y descubre historias en el devenir cotidiano es una de las narradoras fantásticas más importantes de habla hispana: la escritora Angélica Gorodischer. Esquiva de lo ceremonioso y solemne, con sus 87 años y su vida anclada en la ciudad de Rosario, el sentido del humor y la ironía son sus cartas de presentación.

El punto de encuentro de esta charla es “Otras vidas”, su libro de cuentos que saldrá a la venta el próximo 8 de mayo como parte de la colección “Dos Ríos” de Editorial Palabrava y que cuenta con la distribución del diario El Litoral (ver recuadro). Se trata de un libro con diez cuentos donde las mujeres toman la posta en las historias. Hay en ellos multiplicidad de voces, de escenarios, de conflictos, de secretos, de idas y vueltas de la vida y de la muerte.

LAS IDAS Y VUELTAS

“Otras vidas” se suma a los más de 30 libros de cuentos y novelas que escribió Angélica, muchos de ellos traducidos a varios idiomas y merecedores de prestigiosos premios en todo el mundo. Su inclinación hacia el feminismo invita a descubrir personajes de mujeres que se erigen en este libro. “Son episodios de vida que antes no he tratado, tesoros ocultos que tienen esas mujeres. Siempre me he sentido más cómoda con los personajes femeninos, y aquí sigo contando”.

El texto que inaugura los cuentos es “Jacoba, viento y escoba”, donde la autora se zambulle en la experiencia de saberes milenarios que porta una abuela india, salteña, muerta a los 97 años, admirada por su nieta. Jacoba está atravesada por la sabiduría: “Es una cosa que me interesa mucho. Esa edad proyecta en la que se supone pensar en ‘¡ay pobrecita, la abuelita!’, y resulta que muchas de esas mujeres tienen un tesoro que no se ve a primera vista y eso es lo que me interesa. Esta chica Lorena, la nieta, se da cuenta de que Jacoba tiene algo y está atraída por esa mujer que se sienta ahí, silenciosa y que fuma. Es una cosa muy extraña. La vieja Jacoba tiene en su vida mucha más influencia que su propia madre”, explica.

“Una mujer notable” relata un episodio, de los tantos que hoy abundan, de violencia de género en el ámbito familiar pero con un desenlace singular. Ante la violencia machista, no hay una actitud justiciera sino que el personaje decide transitar por el camino de la magia para eludir un desenlace que hubiera podido costarle la muerte.

“Viene a ser como una burla a esas opiniones de que las mujeres somos totalmente distintas de los varones, entonces unos tejen y otros certifican. Ninguna de las dos cosas. Soy feminista, por supuesto, y peleo por los derechos de las mujeres. Pero también reconozco que hay mujeres estupendas y hay mujeres que mejor perderlas que encontrarlas (risas)”, revela y agrega: “Tomo eso un poco de los pelos, lo tironeo un poco de varios puntos y fundo una nueva especie de mujeres. ¿No será que entre las mujeres que vemos todos los días a nuestro alrededor hay mujeres especiales de las que no nos damos cuenta de que pasa algo con ellas? El cuento cuenta cosas que vemos todos los días y de repente ella se dice a sí misma ‘bueno morite’ y lo hace para salvarse. Es ahí cuando en esa punta hay algunas mujeres que son distintas”.

El monólogo “El jardín del Edén” es un rezo de alguien hacia Dios, con reflexiones sobre las cosas buenas y malas de la vida. Tomando como recurso narrativo la ausencia de puntuación, el texto es una catarata que impone al ritmo de lectura. “Tuve una educación católica hasta que un día me peleé con la Iglesia, me peleé con Dios, me peleé con todo. Maduré un poco más y empecé a pensar que en el fondo lo que yo tengo es un manojo de dudas. De todas maneras las dudas que yo me cuestiono con respecto a estos temas, todas tienen salida a través de la narrativa”.

Este abanico es la puerta de entrada para recorrer todos los cuentos que propone el libro. Es identificarse con algunos, sorprenderse con otros, acordar o no, reír o imaginarse esas vidas. En definitiva, la literatura que interpela y convoca a descubrir estos mundos de ficción.

EL PLACER DE ESCRIBIR

“No escribo para ser famosa ni para ganar guita ni para iniciar la revolución; yo escribo para escribir porque necesito escribir, estar viva es escribir. La escritura es mi modo de vida y no concibo la vida sin la escritura ni la lectura. Es decir, no concibo la vida sin palabras que pesen en el mundo, que estén cargadas de significado”, afirma contundente, poniendo énfasis en cada palabra.

“A los siete años ya supe que era escritora. A los cinco empecé a leer y todavía no me detuve. Nací entre libros y los libros fueron mi vida, mis juguetes, mi refugio, todo. Leyendo una novela de aventuras: Las minas del Rey Salomón, me di cuenta de que eso que estaba leyendo era lo que quería hacer. Tenía la convicción de que era una escritora”.

- ¿Qué cosas de la vida cotidiana te motivan para la ficción?

- La vida real es una cosa fantástica si uno la mira con ojos nuevos. La vida real así como nos cuentan algunos autores, escritores y escritoras que escriben novelas de la vida real con un éxito y una sabiduría bárbara, pero a mí eso no me interesa. A mí me interesa lo inexplicable y la vida real está llena de cosas inexplicables. Empezás a buscar los secretos de la vida real que son realmente secretos y son inexpresables. A la vida cotidiana hay que respetarla y mirarla con mucha atención.

- ¿Existe la escritura femenina?

- No, creo que es una clasificación más, y hay que salirse de la literatura ideologizante. Hay textos escritos por mujeres y hay textos escritos por mujeres que podrían haber sido escritos por un varón y hay textos escritos por mujeres que tienen conciencia de género. Creo que muchas de nosotras escribimos con conciencia de que somos mujeres y de que estamos escribiendo desde el ser mujer. Y en eso yo recurro siempre a lo que dijo Virginia Woolf, que tenía un poco más de autoridad que yo para hablar de esto y decía: “No es que los varones escriban sobre la guerra y las mujeres escribamos sobre los bebés, es que cada género escribe sobre sí mismo”. ¡Qué tal! (risas). Y así es, cada cual escribe desde su género y eso es maravilloso.

- ¿Cuáles son los conceptos de mujer que preferís construir?

- Escribo desde la conciencia de género, pero me molesta lo estereotipado. No tengo un concepto de mujer. La mujer en mis cuentos no es de una sola forma, la personalidad de cada una está desdibujada previo a la escritura. Realmente al personaje hay que esperarlo, hay que dejarlo hablar. El personaje abre la puerta, entra y me dice algo. Escribo desde la narrativa fantástica y desde lo que pide cada historia.

- ¿Qué consejo le darías a los escritor noveles?

- Alguien que quiere escribir tiene que leer mucho. No creo que sea nadie para dar consejos pero para los escritores jóvenes sólo puedo decirles que hay que quemarse las pestañas leyendo. Y no sólo literatura, sino de todo, desde la botánica hasta mecánica cuántica (risas). Que lean todo lo que les caiga a las manos. Y lo que no les cae, que lo consigan. Hay que leer y leer de todo.

COMO DOS RÍOS DE PALABRAS

La editorial Palabrava, creada por las escritoras Alicia Barberis, Patricia Severín y Graciela Prieto Rey, surgió en enero de 2012 con un sueño: revalorizar el trabajo creativo, difundir la obra de autoras y autores de Santa Fe y multiplicar el deseo de leer.

Buscando que el libro llegue a todos los lectores, la editorial inauguró su camino de la mano de diario El Litoral, con la colección “Las cuatro estaciones de la palabra”, que ofreció ocho títulos de autoras y autores de la provincia a lo largo de dos años.

A partir de 2015, la nueva colección de Palabrava junto al diario El Litoral es “Dos Ríos”, que se concibió como una entrega anual de dos obras, con salida simultánea. En este caso, de una autora de amplia trayectoria: Angélica Gorodischer, de la ciudad de Rosario, y de un autor novel: Jerónimo Rubino, de la ciudad de Rafaela.

Dos energías, dos miradas, dos estilos, dos géneros, confluyen en estos “Dos Ríos” e invitan a navegar estos maravillosos y personales universos. Las portadas de los libros de esta nueva colección están engalanadas por artistas plásticos de Santa Fe. En el caso del libro de Angélica, pertenece a la artista plástica Nydia Andino. Y en el caso de Jerónimo, a Adolfo Previderé, de la ciudad de Rafaela.

ESCRIBIR DESDE EL INTERIOR

Más allá del reconocimiento internacional, su vasta trayectoria y su dato de nacimiento en Buenos Aires, Angélica Gorodischer es una escritora rosarina, que vive su ciudad a pleno y se nutre de ese ámbito para su escritura. Su personalidad activa, emprendedora y curiosa hace que lo cotidiano sea transitar las calles, charlar con la gente, participar en programas de radio y televisión. Rosario es su casa, su abrigo y su espacio productivo.

“Si yo viviera en Buenos Aires, no escribiría, porque hay tantas cosas que te tironean, teatro, cine, conferencias, cursos, conciertos, amigos, que probablemente no tendría tiempo. Vivir en las provincias puede ser una desventaja porque Buenos Aires concentra todo e irradia todo, pero por otro lado, te ofrece otros tiempos que te permiten producir. Rosario es una ciudad en escala. Hay buena oferta cultural pero no te enloquecen. Si bien he escrito cosas geográficamente lejanas, hace mucho tiempo que estoy escribiendo sobre Rosario”.

No busques trabajo, busca proyecto

 Por Angel Sanz
Blog Re-imaginando

Hace unas semanas, un alumno (gracias Felipe) me hizo llegar un artículo súper interesante de Marc Cenedella (CEO de The Ladders) en el que hacía un análisis fantástico de una carta que Leonardo Da Vinci envió al Duque de Milán en 1482. Por esa época, Da Vinci apenas tenía 30 años y era mucho antes de haber pintado la Mona Lisa o la Última Cena, no había inventado el helicóptero ni había diseñado el Hombre de Vitruvio.
Por entonces, Da Vinci era básicamente un inventor e ingeniero cuya principal actividad era la creación de armas y así se lo contaba al Duque en su carta de venta: "...Ilustrísimo Señor... habiendo considerado aquellos que se hacen llamar hábiles diseñadores de instrumentos de guerra... quiero ofrecerle para su mayor disfrute lo que a continuación le detallo:"
En ese momento, Da Vinci concreta en 11 puntos lo que puede hacer por el Duque que iba desde el diseño de puentes ignífugos, plataformas y puentes transportables para la conquista, armas con múltiples proyectiles, sistemas de evacuación de trincheras, métodos de excavación silenciosa de minas, formas de pasar por debajo de ríos sin ser vistos, morteros,  catapultas, trabucos, "otras maquinas de maravillosa eficacia", sistemas para partir rocas y hacer agujeros en las paredes de las fortalezas y "...en resumen, puedo construir infinitos medios ofensivos y defensivos"
Continua diciendo que "... en épocas de paz, puedo satisfacerle con el diseño de edificios y  la composición de edificios públicos y privados, y estructuras que lleven agua de un lugar a otro...." además de "... realizar esculturas en mármol, bronce o arcilla y pintar lo que se preste para la eterna gloria del Duque". Termina su carta aseverando que "si algo de lo que le he propuesto le parece imposible o no realizable, estoy preparado para hacer un experimento en su patio o en cualquier lugar que proponga su Excelencia desde mi más profunda humildad."
Como dice Cenedella, esto es un currículum en toda regla. Esto es un ejemplo de hace más de 500 años de cómo un genio se vende así mismo. Y creo que lejos de estar desfasado es un ejemplo de cómo debe ser el currículum del futuro, donde no tenemos que vendernos por lo que hemos hecho o estudiado, sino por lo que podemos hacer por la persona o la compañía que nos interesa. Esto es un ejemplo de cómo tenemos que hacer una propuesta personalizada a quien nos va a escuchar. En este caso, Da Vinci no se centra en sus logros pasados sino en las necesidades del Duque al que te imaginas diciendo: "yo quiero comprar lo que me ofrece este hombre" . 
Por otro lado, esta semana me he cruzado con el concepto de "Portfolio working" que parece que es un formato de relación profesional hacia el que tiende el mercado. En el "portfolio working" la palabra "trabajo" se convierte en "cliente" y se dejan de buscar un empleo para intentar encontrar a alguien que necesite tus servicios más allá de tenerte "empleado" y le interese aprovechar la flexibilidad que implica contratar en función de resultados y basar la relación laboral en proyectos. Estamos viendo el ejemplo de esto en los últimos años en los que muchas compañías han despedido a algunos de sus empleados por problemas de ajustes de plantilla para pedirles que hagan parte de lo que hacían antes pero ahora "por fuera". La diferencia es que antes les pagaban por su tiempo y ahora les pagan por su rendimiento.
Charles Handy escribía sobre el tema en su libro "The Empty Raincoat" y ha sido uno de los que más han ayudado a popularizar el término "portfolio working". Él dice que los "portfolio workers" nunca están desempleados, simplemente están descansando porque cuando necesitan volver a trabajar se enfocan en aplicar su propio plan de marketing para venderse de nuevo. Este tipo de actitud ante el trabajo implica la necesidad de desarrollar muchas más y más diversas habilidades y competencias alejándote de la especialización. Compara esta forma de trabajar con la de los actores y prevé el auge de los agentes o representantes profesionales que ayudarán al "portfolio worker" a organizarse, a buscar proyectos y a gestionar incluso su vida personal además de la profesional. Pero todo esto parece que aún está lejos porque todavía está muy arraigada la falsa sensación de seguridad que nos da un contrato fijo en una empresa.
Estamos llegando al final de programas de Post-grado, final del año universitario y las últimos datos de la EPA dicen que la cifra del paro sigue siendo inmanejable. Parece claro que esto va para largo y que el entorno económico no va a cambiar de la noche a la mañana. Cuando me preguntan algunos por los siguientes pasos tiendo a decirles que se olviden de buscar trabajo. Que tiene mucho más sentido buscar proyectos. Que esos proyectos pueden estar dentro de una compañía o no pero tienen que ser propios, que tienen que tener una razón de ser. En mi opinión la creación de puestos de trabajo no depende exclusivamente del empresario y de la realidad económica. El demandante de trabajo también debería tener una posición activa y más que ir a una entrevista de trabajo debería plantearse estas oportunidades como sesiones de venta.
Steve Jobs decía: "el cliente no sabe lo que necesita hasta que se lo muestras". Yo creo que, en la búsqueda de talento, muchas empresas no saben lo que necesitan hasta que se lo muestran. Hablan de talento en general pero no entienden que el talento se muestra en su máxima expresión cuando está haciendo lo que tiene que hacer en el sitio que tiene que hacerlo y en el momento que tiene que hacerlo. Y es mucho más fácil que esto ocurra cuando es un talento buscando su proyecto que cuando es un proyecto buscando su talento. Hasta que tengamos agentes o representantes para estos menesteres, los vendedores de nuestro talento somos nosotros mismos.
Así que, propongo que le dediquemos tiempo a entender nuestro talento, ver en qué proyecto tiene más sentido que ejerza su función y vayamos directamente a decirle al responsable que corresponda (sea empresario, headhunter o director de recursos humanos): "Esto es lo que he pensado que puedo hacer por usted", y "... estoy preparado para hacer un experimento en su patio o en cualquier lugar que proponga su Excelencia desde mi más profunda humildad."

Las aulas sin Dios

 Por Salvador Sostres

Una parte de la izquierda -no toda, por suerte- tiene una histórica dificultad para comprender que sin Dios los hombres son bestias. Tal incomprensión no es ajena al resentimiento, y al hecho de que siempre es más fácil echarle la culpa a alguien, aunque sea al cielo, que esforzarse por ser mejor. Cuando uno no sale al encuentro de Dios, sale al encuentro de cualquier cosa. Y encuentra lo que encuentra, como por ejemplo una ballesta.

Cuando un hombre vive de espaldas a su tensión trascendente es un hombre demediado que no atiende a su misión, y su alma se atrofia en lugar de proyectarle. Cuando la vida deja de ser sagrada suele caer a precios muy bajos. Ello no significa que no haya creyentes perversos ni que no puedan ocurrir desgracias en colegios religiosos. Lo que significa es que la experiencia humana nunca puede ser completa si renunciamos a nuestro vínculo fundamental, a nuestro misterio, a la certeza profunda de que vivir consiste en tratar de borrar las huellas del pecado original.

La educación religiosa en los colegios es básica para que los niños se entiendan y entiendan el mundo en el que viven. La educación religiosa es crucial para que los niños crezcan con los conceptos de bien y mal correctamente delimitados, y para que trabajen su sentimiento de culpa, que es uno de los más importantes diques de contención del mundo civilizado. Un psicólogo es la parodia laica de un confesor, y siempre será preferible aprender a pedir perdón y sentir el alivio de recibirlo que cualquier filosofía oriental o manual de autoayuda.

Acudir a misa resuelve muchas más dudas que cualquier educación para la ciudadanía, y en un Padrenuestro bien dicho está la salvación, mientras que el igualitarismo atroz sólo genera envidia y frustración. Privar a un niño de la enseñanza religiosa es condenarlo a la ignorancia y a sentirse extraño en su vida y en su cultura. El furor negacionista se basa en el odio y como cualquier odio es destructivo.

En su afán por sustituirle, la izquierda pretende esconder a Dios y que los niños crezcan inadvertidos de su existencia. Este recurso, de tan exhaustiva mezquindad, se refleja en los panfletarios profesores de la escuela pública, en su retorcido rencor, y en generaciones y generaciones de españoles que crecen ajenos a que la libertad es un deber, como el amor, y a que nuestra primera higiene moral tiene que ser la compasión. Busca la compasión hasta que la encuentres, aunque tengas que bucear en el más hondo mar de tu corazón.

Nuestras vidas son imperfectas pero un Dios total nos hizo a su semejanza, de modo que siempre nos qedará la esperanza. Proteger a un niño no es decirle que no es culpable, ni proclamar que es la gran víctima de un sistema que, entre muchas otras cosas, le está pagando la escuela.

Proteger a un niño es educarle en las categorías fuertes para que ante el gran dolor del mundo tenga argumentos para defenderse. Proteger a un niño es adentrarle en su misterio, conducirle en su relación con Dios, para que comprenda el altísimo valor de lo que está en juego y pueda hallar consuelo en la oración. Proteger a un niño es reprimirle, mostrarle los límites, y hacerle ver las terribles consecuencias que determinados actos pueden tener. Proteger a una niña no es decirle que el aborto es un derecho, ni permitirle abortar sin que lo sepan sus padres, sino haberle enseñado mucho antes el valor de la vida, de su cuerpo y de su alma.

Proteger a un niño no es decirle que no ha pasado nada. Ni esconderle el crimen, como antes le escondimos a Dios, sino mostrarle hasta la última repugnancia de lo que ha hecho para que él mismo sienta el irrefrenable deseo de pedir perdón y de enmendarse, que es lo que Dios espera de nosotros, y lo que de hecho todos esperamos de los demás tal como los demás lo esperan de nosotros.

Los dos grandes dones de Dios son la libertad y el amor, que son en el fondo el mismo don. Somos deudores de la luz que nos ha traído hasta aquí. Todos los sentimientos están resumidos en el Calvario y la ciencia sin Dios conduce a Auschwitz. ¿De verdad crees que hay algo más importante que tu colegio podría enseñarte?

Fuente: http://www.elmundo.es 

La gran trampa de la izquierda... a propósito de "Tía María"

Por Salvador Sostres

La gran trampa de la izquierda, su gran cinismo, es que no quiere que los pobres dejen de serlo: los quiere pobres, muy pobres, y muy resentidos, y con muy mala leche. Por eso les enseña a quejarse y no a trabajar, por eso les incita al odio y no a la excelencia. El negocio de la izquierda se basa en que haya el mayor número de pobres, y lo más resentidos posible, para que en su lamentable ofuscación continúen votando a la izquierda.

Porque cuando la gente mejora ni que sólo sea un poco vota enseguida a la derecha, que hace mucha más ilusión. A la gente cuando se le pasa la rabia vota a la derecha, que es lo normal.
-Hola, hijo, hoy pareces muy contento.

-Claro, mamá, ¡es que he vuelto a votar a la derecha!
No hay nada tan simpático como ser de derechas y comprarse unos tirantes. No hay nada tan alegre como entrar en nuestros restaurantes. La inteligencia se demuestra gastando. Si no té diners, deixi-ho córrer. La alegría es derechona y carnívora.

Fíjate que en cambio la izquierda es siempre de una gran tristeza. Ese trazo grueso, esos vasos de plásticos. Esos píricings que son las afueras de Dios, el tridente del diablo. Esas vegetarianas que van a los toros desnudas y manchadas de sangre. Cuando la derecha se desnuda, nunca es para mancharse. Nos desnudamos poco, pero sabemos hacer cosas geniales.
La izquierda no quiere salvar a los pobres, quiere exprimirlos. Por eso los comunistas ni se inmutan cuando les afeas que su sistema conduce a la miseria: porque ése es precisamente su objetivo, la miseria. Miseria, mucha miseria, porque los pobres son sus clientes y para que el negocio funcione les necesitan pobres y deprimentes.
Los grandes enemigos de la izquierda son el progreso, la prosperidad y la creación de riqueza. El sindicalismo es la mejor arma que la izquierda ha inventado para crear miseria, su bomba más destructiva. Al que se le ocurrió hay que reconocerle que tuvo una idea realmente poderosa para lograr los más siniestros objetivos. Pocos artefactos son tan capaces de fabricar desgraciados, y de mantener a raya a los que sin ayuda externa ya lo eran.

La gran trampa de la izquierda es que dice proteger a los pobres cuando en realidad les chulea, como el macarra que le dice que la quiere y en realidad la vende. Si el macarra compra a sus chicas con drogas, la izquierda les administra resentimiento. Y esa estética de pobres para que cuando se miren en el espejo no puedan ni por un instante pensar que podrían mejorar.

La izquierda te pinta un charco podrido y escaso para que creas que te han robado el mar. Pero el mar siempre te aguarda si sabes irlo a buscar. Homme libre, toujours tu chériras la mer!. La derecha es una copa de champán. Y en cada burbuja, emergente y expectante, la libertad.

Fuente: http://www.elmundo.es

miércoles, 22 de abril de 2015

Cualquier salvaje

Por Salvador Sostres

Los profesores piden más protección contra la violencia en las aulas. El riesgo cero no existe, pero si en lugar de tanta atención psicológica los niños recibieran más clases de religión, la diferencia entre bien y mal la tendrían más clara, la vida tendría más valor, y primero hablaríamos de asesinato y luego de sus posibles atenuantes.

No existe una explicación psicológica del mundo. Existe una explicación moral, y espiritual. Un crimen no hay que esconderlo, hay que mostrarlo. Dejar claro que es un crimen, aunque sólo sea para que podamos perdonarlo. Primero la culpa, luego la piedad.

Los profesores no pueden pedir más protección contra la degradación de su relación con los alumnos como si ellos fueran ajenos a tan lamentable proceso. Cuando crees que un psicólogo puede sustituir a Dios ya se ve que el brote psicótico será lo próximo en llegar.

La enseñanza pública española ha renegando de cualquier idea de orden y jerarquía. Tanta vulgaridad intelectual, y formal, ha llevado a los maestros a perder cualquier autoridad. Y esto no es ningún brote sino el profundo defecto que a lo largo de los años ha sembrado el naufragante izquierdismo de la mayoría de los docentes públicos. La derecha tampoco ha estado a la altura y su inhibición ha sido total.

Los grotescos apologetas de todas las teorías de lo equivocado tienen en las aulas el preciso fruto de lo que han predicado. Es extraño que la violencia escolar no esté mucho más disparada, porque de tanta rabia difundida cabría esperar sucesos diarios. Hace tiempo que en la enseñanza pública española se cuecen todas las categorías del mal.

Con dejadez y propaganda hemos convertido a millones de niños españoles en adultos frívolos, irresponsables y relativistas; y con una visión del mundo contraria a los intereses de la Humanidad. Nuestra educación pública da de largo la nota más baja de la sociedad.

Poco podemos hacer contra copilotos suicidas o locos que un día toman la metralleta. Pero podemos entender que educar es reprimir, que hay bien y mal, y que el temor de Dios es el único y auténtico eje vertebrador de la sociedad. Nuestro mundo es imperfecto pero podemos hacerlo mucho mejor. Los niños empezaron a extraviarse el día que empezaron a tener derechos. Y desde que echamos al crucifijo de clase, pues qué quieres que te diga, ha entrado cualquier salvaje.

sábado, 18 de abril de 2015

Se nos "hace bola"

 Por Angel Sanz
Blog "Re-imaginando"

Llevo unos meses en los que, en algunas cosas, no soy el mismo. Soy un tipo de acción. En general, siempre he sido bastante efectivo con mi tiempo y mis tareas, consigo no fastidiar mucho mi agenda ni la de los demás. Suelo llegar a tiempo a los sitios y tener bastante controlado el patio tanto a nivel profesional como a nivel personal. Ya he comentado en muchas ocasiones que creo que la energía es la clave para el rendimiento en cualquier faceta y en eso de gestionar mi propia energía soy un fenómeno. Es más, a veces me paso.
Sin embargo, como os digo, últimamente en ciertas cosas no soy el tipo centrado y eficaz que solía ser. Más bien todo lo contrario. Me he despertado esta mañana y antes de escribir este post, me han venido a la cabeza todas las cosas que tengo pendientes, que tenía que haber hecho y que siguen ahí, en el limbo de mi lista de tareas. Cosas que son simples como tardar más de una semana en devolver una llamada a un profesional que, como además es amigo, pienso... "ya le llamaré luego que ahora estoy liado". O como reenviar un mail que me han enviado y que, como ya se ha pasado de mi primera pantalla, no recuerdo que está ahí y bloqueo la continuidad de la acción. O dedicarle media hora a juntar todos mis gastos para que el asesor fiscal pueda hacer mi declaración trimestral, o entrenar el "core" cada día para así poder evolucionar en mis logros deportivos. Pues parece que todo esto de... ya lo haré luego, o mañana, o cuando tenga tiempo se llama Procrastinación. Yo le llamo "Hacerse bola".
Se llama "hacerse bola" porque, si lo dejas pasar y no resuelves para bien o para mal, una tarea, independientemente de su importancia, ocupa el mismo espacio en nuestro cerebro. Y cuando nuestro cerebro tiene muchas cosas sin resolver, empieza a no ser tan eficiente, empieza a enviarnos mensajes raros que nos hacen tener sensaciones de que hay algo que no estamos haciendo bien, de preocupación, de alteración y de falta de control. Entonces se nos "hace la bola" en el cerebro. Pero también le llamo "hacerse bola" porque al no resolver estas cosas, muchas de ellas siguen creciendo en tamaño, en impacto y en importancia y de repente llegan a un punto en el que no tienen solución más que admitir que ya no puedes hacer nada o disculparte por el daño generado. Como cuando éramos pequeños y al comer, la carne se nos "hacía bola" y ya no había quién la tragara.
Me acuerdo que, hablando de esto un amigo me contó un chiste que decía que Zapatero tenía 3 bandejas en la mesa de su despacho. La primera se llamaba "temas urgentes" y siempre tenía 5 o 6 carpetas. La segunda se llamaba "temas importantes" y siempre tenía 5 o 6 carpetas. La tercera se llamaba "temas que se arreglan solos" y tenía cientos de carpetas apiladas!!!. Así nos fue... que "todo se nos hizo bola".
Pues en esta reflexión, he llegado a la conclusión de que el problema está súper extendido y que no sólo a nivel personal o individual sino que la procrastinación es generalizada en el sistema y que, somos un país en el que estamos un montón de procrastinadores compulsivos y lo reflejamos en los procesos que nos inventamos. El sistema no respeta los tiempos de los demás, todo tarda mucho más y existe tal indefinición en los plazos que no hay manera de planificar nada. Existe tan poco respeto por los plazos ajenos que no se puede organizar uno y siempre hay que tener un plan B por si las moscas. Las iniciativas tardan una barbaridad en aprobarse y ponerse en marcha, las decisiones pasan por procesos eternos. Los puestos de responsabilidad en muchos casos son representativos y no ejecutivos por lo que no hay facilidad de pasar a la acción... en fin, que es una pesadilla. Pero hemos aprendido a vivir con ella.
Y elevando este argumento, nos encontramos que en el momento en el que la sociedad tiene que manifestarse, en el momento en el que tenemos algo que decir, en el momento en el que tenemos el poder para que haya algún cambio o enviar un mensaje a los que gestionan nuestro país, nuestro club o nuestro ayuntamiento... tenemos una tendencia al inmovilismo y aplicamos este refranero tan rico que tenemos: "más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer". Porque nos cuesta pasar a la acción, porque nos da vértigo el cambio, porque hemos aprendido a desconfiar de lo nuevo pero sobre todo porque un cambio generado por nosotros implica que somos responsables de lo que pase, para bien y para mal.
Pues mi mensaje de hoy para todos es que somos responsables de lo que nos pase tanto por acción como por omisión. Es más, todavía más por omisión. Porque cuando somos culpables por acción todavía tomamos la iniciativa, intentamos que ocurriera algo en un sentido y buscamos una mejora. Pero cuando eres responsable por omisión, por no hacer nada o por procarastinar y dejar que todo siga su curso como "las cosas que se arreglan solas" de Zapatero, es que has dejado tu destino en manos de los demás.
Podemos decir que es porque nos fiamos de ellos, pero la realidad es que no creemos que nosotros tenemos impacto en los que nos pase por lo tanto, siempre estaremos viviendo de acuerdo al plan de otros. Así tendremos que aceptarlo y realizar un ejercicio mental para disfrutar del viaje diseñado por alguien que no somos nosotros.Y no vale quejarse, porque sí que hemos tomado una decisión: no hacer nada.
Me voy ahora mismo a dejar de procrastinar. Me pongo a organizar mis gastos para el asesor fiscal, a las 10 voy a llamar a mi amigo y mientras voy a chutar ese mail que tengo pendiente.

miércoles, 15 de abril de 2015

Los Perdedores

Por Salvador Sostres
15 Abril del 2015

Y como cada 14 de abril vuelve la carraca de los perdedores. No sólo perdedores de la Guerra Civil -que también- sino perdedores, sobre todo, de la República. Ellos la tuvieron y ellos la perdieron por su eterno tic totalitario y prebélico. La idealización de la República es uno de los mayores fraudes de España, el enésimo pretexto de los perdedores para justificar su fracaso. La dictadura funcionó mucho mejor, duró mucho más, y Franco no habría podido morir en la cama sin la complicidad, por activa o por pasiva, de la inmensa mayoría de los españoles, con mención especial, e indiscutible, para la también inmensa mayoría de los catalanes.

Vuelve el aniversario de los perdedores, de los que se perdieron a sí mismos por su incompetencia y su mala fe. Para conocer lo que en verdad fue la República, y para comprenderlo, basta con saber que el grueso de la resistencia al alzamiento y luego a la dictadura se articuló alrededor del Partido Comunista, que proponía un totalitarismo mucho peor que el franquismo, como pudimos comprobar en lo arrasados que quedaron los países que cayeron bajo la nefasta influencia del Pacto de Varsovia.

La República llegó a ser insostenible. La convivencia no existía y los pistoleros eran el pan nuestro de cada día. Y aunque nadie puede desear 40 años de dictadura, hay que decir con toda solemnidad, y con todas las consecuencias, que la Guerra Civil no la ganó el peor bando posible, y que el régimen franquista, con sus enormes y terribles defectos, fue a todas luces una bendición si lo comparamos con la dictadura comunista que habríamos tenido si hubieran ganado los rojos.

Perdieron contra ellos mismos y convirtieron la oportunidad de la República en una pocilga. En su pocilga. Luego perdieron la Guerra, y estuvieron 40 años perdiendo contra Franco, que murió de viejecito en la cama. Y cuando ya creían que perder más no era posible, perdieron contra la democracia, nunca pidieron perdón por su militancia comunista y cómplice de los peores asesinos de la Historia. Que hoy en España no sea delito la apología del comunismo, como lo es la del nazismo, es un incomprensible homenaje a los mayores criminales que hemos conocido, y un tenebroso recordatorio de lo pegados que todavía permanecemos a la tentación de la barbarie.

Ningún aniversario os redimirá, perdedores, de vuestra derrota. Nos os venció Franco, ni el capitalismo, ni los Estados Unidos. Fuisteis vosotros los que perdisteis. Perdisteis contra la libertad y contra la Historia. Una y otra vez, sistemáticamente. Perdisteis contra el progreso y contra la vida. Perdisteis con vuestra sordidez, con el horror de vuestras checas, con vuestro imaginario tenebroso y asesino.

Y cada vez que vosotros celebráis vuestra derrota de perdedores, cautivos y desarmados, la Humanidad celebra la victoria de su esplendor y de su continuidad.

jueves, 2 de abril de 2015

Violencia

Por Salvador Sostres
02 de Abril del 2015

El tweet de la Guardia Civil equiparando la violencia de hombres contra mujeres y de mujeres contra hombres ha podido ser más o menos desafortunado, pero las reacciones demuestran que el feminismo está mucho más interesado en su propaganda que en erradicar la violencia. A la violencia, cuando le pones adjetivos, siempre la acabas frivolizando, parcializando y por lo tanto legitimando.

El feminismo está más en contra del machismo que de la violencia, y más en contra del macho que del machismo. Las leyes que proponen van inequívocamente en este sentido: en el determinismo de considerar al macho un agresor en potencia; en privar al hombre, por el mero hecho de ser hombre, de las más elementales garantías judiciales. Es inconcebible que algunas de ellas piense aprobarlas el Partido Popular.

El feminismo orgánico defiende más a las feministas que el auténtico progreso de la mujer en la sociedad, tal como el sindicalismo defiende a los sindicalistas mucho más que el afán de mejorar de los trabajadores honrados mediante el esfuerzo y la meritocracia. ¿Qué son las cuotas sexistas si no un coladero de mediocres? ¿Qué son los convenios colectivos si no una coartada para el holgazán y una humillación para el empleado brillante que se esmera y cumple?

La violencia es el problema. Cualquier violencia. Y las medidas para erradicarla no pueden ser de ninguna manera el linchamiento legal de nadie, y menos de todo un género. Un hombre no puede ser sospechoso por ser hombre. Un hombre no puede ser detenido por cualquier denuncia, sin la menor comprobación de si es cierta. Un piropo no puede ser considerado una agresión. Un padre no puede ser separado de sus hijos por nada que no haya hecho directamente a sus hijos.

Tal vez la Guardia Civil no haya estado acertada con su tweet, por el que en cualquier caso ya se ha disculpado. Pero en este ámbito concreto, en España no tenemos un problema. Tenemos dos problemas. El problema de la violencia y el problema de la reacción a esta violencia, que en lugar de ser justa es vengativa, y que en lugar de dirigirse a los delincuentes abre una causa general contra todo el género masculino, criminalizándonos por la culpa original de ser hombres, privándonos de nuestros derechos más fundamentales, como la presunción de inocencia y la libertad de expresión; y finalmente nos condena a ser ciudadanos de tercera categoría, convirtiendo nuestras garantías procesales en una broma y nuestra paternidad en un juguete en manos de cualquier madre resentida.

El feminismo no es una causa. Es un totalitarismo, y como todo totalitarismo, un proyecto de supremacía.

48 » Comentarios ¿Quieres comentar? Entra o regístrate

  1. nachovm70 03.abr.2015 | 11:13

    #44

    A mi me han condenado 2 años y 10 meses por " maltrato psicológico", sólo con el testimonio de la presunta "víctima". El juez dice en sentencia que NO HE PODIDO DEMOSTRAR MI INOCENCIA. Presentamos recurso en la Audiencia Provincial demostrando mi inocencia y no quisieron ni mirarlo. Entro en prisión el próximo lunes 13 de Abril. A mi hija de 4 años le han partido la vida por la mitad, a mi familia, a los trabajadores de mi empresa. El Tribunal Constitucional ni se lo mirara. Como yo hay miles de padres que lo único que queríamos era estar con nuestros hijos. Mi objetivo cuando salga es derogar esta Ley y sentar en el banquillo a los responsables políticos por crímenes a la población española.
  2. GMolina 03.abr.2015 | 11:19

    #45

    ¡Enhorabuena por esa valiente columna, Sr. Sostres! Ya va siendo hora de que se defienda la verdad y plantar cara a esa caverna de dos puertas que es la vioencia de sexo, tanto machista como feminista. El nivel de los comentarios es bueno, no se detectan fanatismos ni intolerancias, sino al contrario, la redacción y exposición de los argumentos muestran un buen nivel cultural. Y me atrevo a decir que no aceptamos el machismo por los mismos motivos que tampoco aceptamos el feminismo, esa "lucha contra el cáncer" en la que resulta peor el remedio que la enfermedad. A @LauraPelaez #28 y @Polit-incorrect #9, les cuento después de pasarme 8 horas leyendo comendarios: esa campaña se rechaza porque también denuncia la violencia feminista. Por favor @surfclain #15 ¿dónde se encuentra ese programa en internet? @Misdlosz #31, he leído el informe, ¡y lo firma una mujer! Hay que ser realmente MUY valiente para decir que también existe violencia por parte de la mujer. Y un buen (y trágico) ejemplo lo vemos en la serie para televisión Fargo, episodios 1 y 2.
  3. daneel_olivaw 03.abr.2015 | 13:33

    #46

    Vaya forma de mezclar cosas por mezclarlas, sin venir a cuento........ La violencia contra el hombre es igual de criticable que contra la mujer, hasta ahí de acuerdo. Pero es absurdo mezclar en eso el que los padres maltratadores tengan derecho a ver a sus hijos (que desde luego, pensando en el bienestar de los niños, no deben tenerlo). Y lo que ya es para partirse y tirarse por el suelo es que meta en ese saco los convenios colectivos, que tan malos le parecen (claro, mola más que el empresario sea el único que decide cuánto te paga y qué días libres te da). ¿Qué tienen que ver las narices con comer trigo?????
  4. cercano 03.abr.2015 | 17:18

    #47

    @Fernando_Galan #17Supongo que lo que expresa en su comentario estará fundamentado en alguna experiencia propia o ajena que le ha llevado a tener que vérselas con las feministas, no es mi caso, pero si le digo que si su apreciación en relación a las feministas es tan objetivo cómo el de la observación que hace en relación a los "rojos", es decir, a la gente de ideología izquierdista, que no forma parte de mi pensamiento, su opinión, de marcado carácter extremista, deja de parecerme digna de ser considerada cómo acertada, ya que cuando el odio extremo guía el pensamiento el resultado tiene poco relación con la racionalidad y, por lo tanto, con la verdad.No le voy a llamar mentiroso pero si quiero decirle que me satisface no contemplar la vida desde una postura extremista, cómo la suya.
  5. un_imparcial 03.abr.2015 | 18:26

    #48

    @GMolina #45 Muy buen ejemplo el de Fargo, me encantó la serie. Y efectivamente, él asesina a la esposa. Pero ¿qué fue antes, la gallina o el huevo? El movimiento feminista ha logrado ser más fuerte que el machista, porque la sociedad rechaza el machismo pero el feminismo es visto como un avance, algo positivo. No por mi esposa, afortunadamente, quizá por no haber crecido en un ambiente de odio preconcebido hacia enemigos imaginarios. Como dice ella, "el enemigo no es el hombre, es el machismo, por mucho que las feministas digan otra cosa. Y el machismo es una actitud extrema que a veces surge como defensa contra el femenismo." Sí, los extremos no se repelen, se tocan y se retroalimentan.
  6. quisquillon 03.abr.2015 | 19:19

    #49

    #22 @Administrator No sólo es que los jueces condenen sin más prueba que el testimonio de la denunciante, es que la misma ley tipifica la infracción penal como delito sólo si la víctima es mujer. Cuento algo ocurrido hace unas semanas: Una pareja embriagada se golpea entre ellos en la calle; acude la PN para detener al hombre por "violencia de género" ya que sólo los golpes del hombre son considerados delito, y no los de la mujer....pero ahí no acabó la cosa, resulta que la mujer se cabrea con la PN por detener a su marido y les golpea también a ellos...¡Táte¡ Ahora si que va ella también detenida, por atentado a la autoridad. Y es que el feminismo ha logrado que la mujer sea considerada penalmente como un agente de la autoridad, que, por cierto, también goza de presunción de veracidad en sus declaraciones incriminatorias ante el juzgado.
  7. Falconeti69 04.abr.2015 | 10:12

    #50

    Inconcebible pero previsible. Como el desempleo que van a dejar.
  8. luislucia 04.abr.2015 | 13:23

    #51

    ...Y no solo eso...es que el dia del juicio, porque se retrasará al ser dos delitos y uno no es competencia del juzgado de violencia, la imputada de atentado estará, a su vez, como testigo de cargo de la fiscalía por el de malos tratos y como tal tiene obligación de declarar la verdad...se puede negar en cuanto el acusado es pareja suya...pero será igualmente condenado porque la acusación tiene de testigos a los agentes de la PN...y ella tambien será condenada por atentado a la autoridad...es decir: el estado contra la voluntad de los ciudadanos que no desean ser protegidos, dispondrá de la vida y relaciones de esa pareja y cuando los vean de nuevo juntos estando penados a no verse...el irá a la cárcel. ¿ Quien está detrás de todo este despropósito? lo cierto es que hay muchos nombres...pero el que mas arraigo tiene es el del Demonio
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domingo, 29 de marzo de 2015

Tía María: plan Pi…latos

Por Marita Chappuis
A tajo abierto 

El día viernes aparecieron declaraciones del presidente y de la ministra de Energía y Minas en que aseguraban que el proyecto iba porque ahora los proyectos ya no contaminan como antes y se ha iniciado una mesa de desarrollo. Esto ante las declaraciones de un vocero de Southern que dijo: “hace ocho años estamos tratando de desarrollar este proyecto”. Declaraciones similares fueron hechas por la gobernadora de Arequipa. Todos estos anuncios fueron hechos obviamente muy lejos de Islay, donde un grupo de manifestantes habían organizado una huelga.

No vamos a mencionar qué dijo Ollanta Humala cuando era candidato, pero sí qué hizo estos últimos cuatro años. Su conocimiento sobre la minería, su impacto social y ambiental, lo aprendió leyendo todos los comunicados de las ONG antimineras. Aun cuando salió en la TV afirmando “Conga va” nunca la visitó, nunca ha visitado ninguna mina… me corrijo: estuvo presente cuando concluyó el rescate de unos mineros artesanales que habían quedado atrapados por un derrumbe (buscando emular a Piñera y los ’33’).

Si realmente estuviera convencido de que no habrá contaminación y que el uso de agua de mar es factible en Tía María debió haberse dado una vuelta por la mina Cerro Lindo (Chincha), escuchar y conocer los beneficios de esta tecnología.

Humala no sólo no ha querido escuchar a la ‘otra parte’ (las empresas), tampoco nunca quiso escuchar los argumentos de los funcionarios del Minem que era desacreditado permanentemente por el ministro del Ambiente.

Inclusive la actual ministra del sector estuvo todo el año pasado dirigiendo el Senace, la institución creada por Humala para revisar los estudios ambientales, porque a su parecer los aprobados por el Minem no gozaban de la confianza de la población… entonces ¿qué está defendiendo ahora?, ¿a quién quiere convencer que el EIA aprobado está bien hecho?

No ha pasado una semana de que el Minam haya declarado que hay una intención de limitar los recursos de la OEFA que “tiende a su minimización, limitación e incluso desaparición”… sin mencionar que pretenden recibir de las mineras 45 millones de dólares (anualmente), dizque para fiscalizar. Desinforma Pulgar-Vidal (MPV), porque hace más de veinte años se realizan fiscalizaciones a las mineras, que pagaban un arancel. Sistemáticamente MPV hace declaraciones en el sentido de que todo lo que se ha hecho está mal, y todo lo aprobado por el Minem es sospechoso.
No sólo la fiscalización ambiental tendrá un presupuesto de US$45 millones (anualmente) sino también la seguridad minera (Osinergmin) recibirá US$63 millones, de forma anual.

Si Humala cree que las mineras deben ser más supervisadas “para gozar de la confianza de la población” debiera auditar la gestión de sus supervisoras: Osinergmin y OEFA. Estas dos instituciones deberían no sólo tener indicadores de gestión rigurosamente evaluados, sino también ser transparentes con los gastos que realizan. No puede ser un ‘indicador’ el monto de las multas aplicadas, el número de eventos organizados, o cuántos calendarios/agendas repartieron.

Son indicadores: relación de personal técnico a personal administrativo. Este último no debería superar el 15%, incluidos los abogados; alta dirección compuesta exclusivamente por técnicos de reconocida trayectoria; número de profesionales con maestrías en el extranjero; y lo más importante: si los resultados de su gestión valen la pena, esto es, las minas tienen cada día mejores estándares de seguridad y ambientales.

En resumen, la solución pasa primero en convencer a presidente, ministros, gobernadora y alcaldes… no a cinco mil agricultores
 

sábado, 28 de marzo de 2015

Los mismos

 Por Salvador Sostres
28 de Marzo de 2015

Los mismos, exactamente los mismos, que han pedido una y mil veces mi cabeza -y otras partes de mi cuerpo-; los mismos que ante la discrepancia claman venganza y que acuden al juego intelectual con machetes y mordazas; los mismos que nos pasarían por las armas si pudieran, por ser católicos o de derechas -por ser inteligentes, aunque ellos no lo sepan-; los mismos, exactamente los mismos, y lo sé porque hago colección de ellos, que tienen el tic eterno de convertir cualquier espacio de libertad en una vieja checa, son los que cada vez que cesan a un periodista de izquierdas acusan al Partido Popular de censura, de atacar al periodismo y de quién sabe qué otras atrocidades, todas juntas.

Si me cesaran a mí, o a Hermann, o a Arcadi, o a Federico, e incluso si nos ejecutaran en cualquier plaza pública, sería un acto de libertad y de justicia; pero que una empresa privada rescinda el contrato de un periodista equivocado es culpa del Gobierno y un acto de infamia infinita.

Sergio Martín no puede preguntarle lo que quiera a Pablo Iglesias en una entrevista, y una mera pregunta causó aquella bronca y aquellas histéricas peticiones de dimisión; en cambio los periodistas de la izquierda pueden pasarse el día exhibiendo del modo más vulgar su panfleto, aireando su intolerancia, su sectarismo, su profundo odio a la diferencia. Para ellos hay barra libre para difundir las más perniciosas ideas, las que más hambre y muerte han causado y cuando alguien se cansa de tanta farsa, y de tanta mentira, y de tanta propaganda, entonces resulta que la libertad de expresión está siendo atacada y el presidente Rajoy es de todo culpable.

A la izquierda jamás le ha interesado la libertad, y no sólo no le ha interesado sino que es quien más la ha asesinado. A la izquierda jamás le ha interesado la libertad: ni la libertad de expresión ni ninguna otra libertad, y su indignación no es sincera sino sectaria, y su propósito no es favorable a los intereses de la Humanidad, sino que sólo busca ganar terreno para continuar machacándonos.

Y cuando digo "machacándonos" no me refiero a las personas de derechas exclusivamente, sino a los ciudadanos libres que intentamos usar la inteligencia y el humor para aproximarnos a la realidad y tratar de explicarla; a los que no nos doblegamos a la siniestra maquinaria y a los que todavía hallamos estimulante el riesgo cultural de comprender al otro.

Por lo que refiere a Cintora, yo no necesito que lo echen de ninguna parte. Me parece un mamarracho pero me basta con cambiar el canal si es que en aquellas horas mañaneras no tengo nada más deprimente que hacer que estar mirando la televisión. Nunca he pedido su cabeza ni he firmado manifiesto alguno en su contra, porque siempre he pensado que el desacuerdo e incluso el desprecio no son motivos suficientes para eliminar a mis adversarios ni a mis enemigos. Desde pequeño comprendí que en el mundo habría siempre maldad. Y que erradicarla no era la solución, porque haría falta mucha más maldad que la maldad que hay.

La izquierda tiene un problema, y este problema se llama libertad.

viernes, 27 de marzo de 2015

La bibliotecaria

Por Salador Sostres
27 de Marzo del 2015

El viernes de la semana pasada, a la salida del colegio, llevé a mi hija a una biblioteca pública, en insensato seguidismo de otros padres de la clase de Maria que así procedían. Por lo visto a las 18h un hombre iba a contar algunos cuentos. A mi hija le encantan los cuentos y pensé que estaría bien. De hecho estuvo bien, el tipo estuvo bien, y la niña salió encantada.

Pero luego pasó algo extraordinario. En la planta baja de esta biblioteca, llamada Clarà por encontrarse en el antiguo taller del escultor Josep Clarà, y situada en la esquina de las calles Doctor Carulla y Calatrava, en la zona noble de la ciudad, hay una pequeña habitación, apartada, y hasta separada, dedicada a los niños, con libros de cuentos, mesas bajas, sofás infantiles y las paredes decoradas con muñecos de Disney.

Allí estuvimos padres y niños, con el cierto caos que siempre impera en este tipo de reuniones pero manteniendo, dentro de todo, un considerable sentido de lo civilizado. Y una bibliotecaria con ese corte de pelo entre el Ensanche izquierdo y Jarrai, entre el lesbianismo y el PSUC -si es que no fue todo lo mismo-, y con el rostro impenetrable por tantas pasiones insatisfechas, iba y venía reclamándonos silencio.

Su impertinencia a todos nos impacientó pero nadie le dijo nada.

Mi hija ya no lleva pañales y como llevaba un rato jugando y habíamos merendado, le dije que fuéramos al baño, y allí, en la pared derecha del baño, mirándolo desde la entrada, en la pared del baño de la biblioteca que reclama silencio en la zona infantil de comic books y juegos, en el baño de la biblioteca de la bibliotecaria estricta, mitad Idoia, mitad chacha, había colgada una máquina dispensadora de preservativos.

Éste es el modelo de biblioteca pública: mala leche contra los niños y condones en el lavabo. Los niños no pueden jugar en la zona infantil pero pueden follar lo que quieran en el baño.

Al regresar a la sala, y cuando la empleada municipal volvió a reclamarnos silencio, pensé para mí, sin decir nada: "¡Calla, putanga!". La izquierda siempre acaba en el burdel, y por eso cree que abortar es un derecho, y una conquista social. Educar a los hijos en el concepto y la experiencia de lo público es atroz. Les vuelve cínicos y corruptos, ingresan en el club de la queja y de la excusa, y en lugar de estimular sus capacidades las atrofias.

El resumen de la izquierda es una máquina de condones en una biblioteca pública con una zona infantil en la que no se deja jugar a los niños. Como su sistema conduce a la tristeza quieren que todos estemos tristes. Como su ética trae sólo desesperación, quieren que estemos todos desesperados. Desesperados de máquina de condón. Y luego van a por nuestros hijos, para robarnos hasta la esperanza.

Yo creo que lo que a la bibliotecaria le sabía mal era ver a un padre feliz con su hija. Hay un resentimiento de fondo y es un resentimiento terrible. No hay nada que ofenda tanto a una funcionaria resentida como el sagrado esplendor de la Familia.

viernes, 20 de marzo de 2015

Mi urólogo

Por Salvador Sostres

Yo ya sólo me siento seguro comiendo con mi urólogo. A partir de los 40, y yo los cumplo en junio pero me voy acostumbrando, un hombre y su urólogo han de estrechar lazos. Doctor, almorcemos la semana próxima. Y la otra. Que el restaurante sea bueno, pero sobre todo caro. Que se note que estamos concentrados.

A partir de los 40 años, una mesa sin un médico es una mesa invertebrada. Un poco como estas bibliotecas públicas que te reclaman silencio incluso cuando estás en la zona infantil con tu hija y luego en el lavabo hay una máquina de condones instalada. ¿Dónde iremos a parar?

Médicos, médicos de todas las especialidades. Médicos por todas partes. Tantos periodistas no nos han llevado a ninguna a parte. Eso por no hablar de las putangas de la farándula. Mi abuela me educó en el tener a los médicos comprados. Su herencia más alta ha sido el ejército de médicos agradecidos que me ha dejado. ¡Qué lástima que haya cerrado El Bulli! Todavía recuerdo aquellas cenas extraordinarias con mi abuela y sus médicos, todos invitados. A veces nos enterábamos de que en el restaurante había algún otro médico que no venía con nosotros y también le invitábamos, por si acaso. Cuando los mejores médicos te quieren y se te ponen al teléfono, eres un hombre afortunado.

Un médico en la mesa te hace siempre quedar muy bien. Presentar a tu urólogo te da más distinción que un Armani. Hay que llamarles "doctor" y nunca por el nombre. Hay que darles champán todo el rato. Un médico que no fuma no suele ser un buen médico, salvo si es dentista. No hay que comer nunca con dentistas salvo si son estomatólogos. ¡Queremos sus seis años!  ¡Nada de aprendices de brujo! ¡Hay que huir como de la peste de la gente de los oficios!

Yo me salvé el día que conocí al doctor Esquena. Desde que voy con él a todo el mundo le parezco más respetable. Nos tienen cortesías y hasta nos hacen benéficas. Nadie quiere quedar mal con un urólogo, por la cuenta que les trae.

Hay que comer con tus médicos, tener tu anestesista de cabecera, y yo que mi abuela tuvo cáncer, siento al que me hace la revisión del colon a mi derecha. Hay que comer con tus médicos, y con un cura si puede ser, que dé un aire eterno a la velada. Y que de vez en cuando comparezca un torero, porque todo es trivial, y vano, si sólo hablas con gente que nunca ha matado.

lunes, 23 de febrero de 2015

Primer Nobu

Por Salvador Sostres

El sábado por la noche llevé a mi hija a su primer Nobu, en Park Lane, Londres, como hicieron mis padres en 2001. Yo tenía 26 años, mi hija en octubre cumplirá 4. Hay que ir a los restaurantes. Hay que llevar a los hijos a los restaurantes, de bien pequeños, del mismo modo y con el mismo espíritu y la misma exigencia que se les lleva al colegio. Naturalmente hay que estar dispuesto a marcharse si el niño se cruza y hace cosas que pueden molestar a los demás comensales.

Mi primer restaurante fue Via Veneto, a los 5 años, cuando mis padres decidieron incorporarme a la celebración de su aniversario de boda. Recuerdo muy bien aquella noche. Accedí a un sistema de fascinaciones que desde entonces ha sido el mío. Aprendí el funcionamiento de la gran maquinaria de la felicidad y la alegría. Quien sabe comportarse en un restaurante sabe comportarse en cualquier parte. Si no sabes qué cubierto coger no puedes considerarte una persona civilizada. ¿Y esa gente que hace ruidos para llamar la atención de los camareros?

A mi hija le expliqué algunos días antes quién es Nobu y convertimos el restaurante en un cuento. Cuando llegó todo le resultaba excitante, de un lado, y del otro extrañamente familiar aunque nunca había estado. Teníamos algunos platos pensados para ella que fueron los que menos funcionaron, y de otros que creíamos que no iban a gustarle dio cuenta de un modo ejemplar, como los tacos de langosta y las gambas al caviar.

Pero lo que sobre todo le gustó fue el ambiente, la diligencia de los camareros, el variado colorido de los demás clientes. Estuvo atenta a todo durante dos horas, y eso que normalmente no aguanta más de 45 minutos quieta en ninguna parte. El servicio fue magnífico con ella, pero nunca se dejó tratar como una niña y pedía las cosas por favor con su inglés incipiente.

Cuando nos marchábamos, dos mesas nos pararon para felicitarla por lo bien que se había portado. Mi esposa y yo, ya en el taxi, la abrazamos y la besamos, y le explicamos lo orgullosos que estamos de ella. Al llegar al hotel, y por primera noche en su vida, no quiso el biberón de antes de acostarse porque "ya soy una niña mayor".

La mejor herencia que dejamos a nuestros hijos es el profundo amor para que crezcan seguros de sí mismos; y ese principio de civilización que está en los restaurantes, en los grandes hoteles y en las iglesias, y que marca la diferencia con la barbarie.

Hay gente -gente, gente- que cree que educar es enseñar a los hijos a dormir al raso, a viajar a países que son el museo del drama humano, y a desenvolverse en la cochambre. Yo no sólo discrepo de ellos, sino que les profeso un especial desprecio. El lujo educa, como la excelencia. No un lujo caprichoso, cuantitativo y estéril como la turba cuando reclama derechos sin cumplir ni uno solo de sus deberes. Hablo del lujo que exige, que reclama, que te interpela; el que nace de la curiosidad, de la cultura, de la inteligencia, de la fe de nuestros padres y de aquello sublime que conocieron y que nos traspasan como una demostración más de su amor.

Hablo del lujo que genera expectación, expectativas, el lujo cuando es el resumen de lo que esperas de la vida. El lujo que nos ayuda a concretar nuestro deseo de mundo mejor y que da sentido y destino al dinero ganado con tu esfuerzo.

El mundo es vertical y jerárquico, por mucho que a la izquierda le moleste. Y siempre es de arriba a abajo. Nunca al revés. Nunca. Quien ha sido educado en Via Veneto o en Nobu podrá apreciar -cuando los haya-los destellos de talento o de calidad que a veces se ocultan en el vertedero. Quien ha sido educado en la alegría y la generosidad de la derecha, del conservadurismo y de la economía de mercado, puede con gran facilidad hallar compasión para ayudar a los incapaces y a los equivocados, y nunca está de más recordar, porque siempre se olvida, que son los empresarios, y sólo los empresarios, los que pagan los supuestos derechos de los empleados.

Es en cambio muy difícil, y muy extraño -aunque imposible no hay nada- que quien ha sido educado en la bolsa de basura -y no por necesidad, sino por ideología- entienda el mecanismo de un gran restaurante, la civilización que representa, el poder de su metáfora. Es muy, muy complicado -aunque la gracia de Dios opera a veces en los rincones más insospechados- que del resentimiento con el que la izquierda educa a sus hijos florezcan corazones generosos, almas que comprendan la piedad y verdaderamente compasivas.

Hay que llevar a los niños a los restaurantes. Hay que educarles en la exigencia y la tensión, recordándoles a cada instante lo mucho que esperamos de ellos. Hay que educarles en la alegría y la esperanza, en la lección fundamental de que el mundo es una pasada; en la fascinación y el respeto sagrado por la belleza, en la tenacidad con la que habrán de luchar para alcanzar la maravilla y poder regodearse en ella.

Mi hija tuvo el sábado su primer Nobu. Hay una idea de la idea que va tomando cuerpo. Hay una civilización que también empieza a escribirse a través de ella. "Todos en esta mesa queremos decirte que eres una niña fantástica", le dijo uno de los clientes que quiso felicitarla.

Y hoy lleva toda la mañana preguntándonos cuándo volveremos a "su" restaurante. Ésta es otra historia, seguramente más larga.

viernes, 20 de febrero de 2015

La sonrisa de la apotecaria

Por Salvador Sostres

Sobre todo que no sea homeopático -le digo a la apotecaria.
-Claro, claro, somos una farmacia, no una tienda esotérica.

No entiendo cómo puede haber gente contraria a las medicinas. Napoleón conquistó Europa pero cuando sufría dolor de muelas no tenía ibuprofeno. Un mundo sin ibuprofeno sería un mundo mucho más cruel. Nos moriríamos en cada resaca.

Me gusta la química, la adoro. Si fuera por mí, tomaría pastillas para todo. Ahora me han dado un jarabe antitusivo -Bisolvón- que tendría que estar en las coctelerías. Mucho mejor que el parfait amour, y de textura más sexy.

Las farmacias son las pastelerías de las personas modernas. Un pastel es cursi. Un antibiótico -Clamoxyl 750- es igual de bello que una gominola y mucho más masculino. Hay que volver al Myolastán, ahora que lo han prohibido. Es un relajante muscular tan sensacional que a su lado palidece hasta el orgasmo.

Y qué decir del leve mareo, tan agradable, que producen los antihistamínicos. Más sublime que el efecto del gintónic. Tendría que haber restaurantes de medicamentos, y un buen coctelero tendría que regalarte dos ibuprofenos cuando te trae la cuenta.

Estos días de leve constipado he puesto mi cuerpo en manos de la ciencia y de la devastación hemos pasado a la ternura. Me gusta vivir en un mundo con empleados que todo esto me fabrican. La ciencia tiene que existir para que pueda fluir en paz la literatura. Que no paren las laboratorios de producir analgésicos para que podamos beber tranquilos. Una aspirina es como un Padrenuestro: hay que decir uno cada ocho horas, aunque sólo sea por si acaso.

-Sobre todo que no sea homeopático, porque el mundo ya está servido de idiotas y putangas.

-Claro, claro.

Y en la sonrisa de la farmacéutica está contenida la bandera de América, y la de Israel, y esa superioridad occidental que Dios alumbra con su gracia infinita.

Hay una sola Civilización, Baudelaire lo dice, y adquirimos la fuerza de lo que conquistamos. Preferimos la velocidad a la Victoria de Samotracia. Reparad el motor del alba. En tanto me siento al borde de mis ojos para asistir a la entrada de las imágenes.

Me toca el antihistamínico. Hay un tipo de gente que toma los medicamentos con agua.

-Señorita, tenga la bondad, traiga champán.

domingo, 15 de febrero de 2015

La recuperación moral

Por Salvador Sostres

El primer ministro británico, David Cameron, propone retirar las ayudas sociales a obesos, alcohólicos y drogadictos que se nieguen a recibir tratamiento para curarse. Es una magnífica idea, no tanto por el ahorro que pueda suponer como por lo que tiene de pedagógica, de moral,  y por ese apelar directo a la responsabilidad de cada cual.

Resulta imprescindible que todos tomemos las riendas de nuestra vida, y que entendamos que el dinero de los demás es finito, y que tenemos que estar a la altura de las ayudas que recibamos y no darlas por descontadas e insistir en nuestra dejadez y mezquindad.

El primer ministro Cameron tiene toda la razón y los que sufren estas enfermedades tendrían que estar agradecidos por la oportunidad de curarse que se les brinda con el dinero que con mucho esfuerzo han ganado sus conciudadanos; en lugar de quejarse porque no les patrocinamos su progresiva autodestrucción.

Hay que levantarse y luchar cada uno contra su debilidad. El dinero de los demás hay que tratarlo con un respeto exquisito, hasta llegar a no necesitarlo.

Hay enfermedades irreversibles y que no dependen de nadie. Son mala suerte, jugarretas del destino. Hay circunstancias vitales contra las que es inútil cualquier voluntad. El síndrome de down, los accidentes que tienen como consecuencia lesiones cerebrales, los cánceres, las severas malformaciones, etcétera. Lo sabemos, lo comprendemos, sabemos dónde estáis y os vamos a ayudar.

Por lo demás, no podemos continuar pagando a holgazanes y desagradecidos, aunque sólo sea porque nos tiene que quedar dinero para ayudar a los que verdaderamente lo necesitan. Si la recuperación económica no viene acompañada de una recuperación moral, tanto sufrimiento no habrá servido de nada.

El primer ministro Cameron está actuando con responsabilidad y exigiendo responsabilidad individual a sus ciudadanos. Así se vertebran las sociedades, así sobreviven los pueblos que quieren ser libres. En el fondo, la gran culpable de esta crisis ha sido la masa pueril, maleducada y quejica a la que todo hemos consentido en lugar de pegarle un par de bofetadas, mandarle callar, y ponerla a trabajar sin excusa ni sindicato.

Bien. Un tiempo nuevo ha empezado. La hora del recreo ha terminado.

CARACTERÍSTICAS DEL POPULISTA

En este vídeo podrás identificar al político populista con ejemplos de la vida real en la realidad peruana que por desgracia no ha tocado vi...